La Unión Europea tiene planes para aprobar medidas de homologación de tipo más estrictas. El objetivo es frenar el nivel de emisiones nocivas en los vehículos de motor, entre otras opciones, a través de la posibilidad de sancionar a los fabricantes que no cumplen, según recoge un artículo de Massimo Brunamonti en el Blog de Autopromotec.

El 7 de diciembre del año pasado, Bruselas definió un procedimiento de supervisión "europeo" , que implementará la Comisión, para frenar el nivel de emisión de emisiones nocivas de todos los vehículos en circulación, así como nuevos registros. Por lo tanto, la institución está facultada para sancionar a cualquier fabricante cuyos vehículos no cumplan con los límites de emisión establecidos en la nueva normativa. “Necesitamos un sistema que garantice tanto la calidad como la independencia, mejores controles en los vehículos que circulan en la actualidad y una supervisión más completa a nivel europeo”, ha declarado Elzbieta Bienkowska, comisario europeo de Industria.

En resumen, el texto establece que, a partir del 1 de septiembre de 2020, todos los procedimientos de homologación de tipo de vehículos debe estar supervisado por Bruselas y que todos los vehículos no conformes deben ser retirados del mercado, con posibles sanciones en la región de 30.000 euros para los fabricantes que no cumplan.

Además, los procedimientos de homologación de tipo en cada Estado miembro se someterán a inspecciones periódicas, siguiendo los estrictos parámetros establecidos por la UE para garantizar que el marco regulador actual se aplique en toda la Unión. En cuanto a los vehículos que ya circulan en las carreteras europeas, se realizarán controles al azar en al menos cada 40.000 vehículos, con pruebas de emisiones en al menos el 20% de ellos.

Lo que queda por establecerse ahora es cómo resolver un posible conflicto de intereses entre los organismos de homologación de tipo y los fabricantes de vehículos que, después de todo, son los que pagan por el servicio. La introducción de inspecciones en los procedimientos de homologación de tipo y la relación indirecta resultante podrían resolver el problema, pero este y otros aspectos deben aclararse en el borrador final del procedimiento.

La necesidad de tal iniciativa quedó en evidencia por una serie de sucesos que condujeron a lo que ya se conoce como “Dieselgate”; sin embargo, esto no impidió que algunos países intentaran debilitar la efectividad de estas medidas. De hecho, según un informe de Reuters, siete estados miembros sugirieron una serie de condiciones que en última instancia socavarían la autoridad de la Comisión como organismo de control. Alemania, por ejemplo, trató de oponerse a tales inspecciones por parte de la Comisión alegando que "cualquier tipo de control daría lugar a una burocracia adicional sin beneficios reales". Y Francia llegó incluso a proponer inspecciones tan esporádicas que harían prácticamente inútil todo el programa.

Las medidas propuestas se están acercando a la etapa final entre el Consejo y la Comisión. La cuestión principal, según han información de varios círculos diplomáticos de la UE, es “¿estamos realmente deseosos de que la Comisión investigue los asuntos de cada autoridad nacional de homologación? A raíz del Dieselgate, decir "no" es cada vez más difícil”.