El Ministerio de Transporte e Infraestructura Digital de Alemania ha corroborado la visión de Iveco de que el gas natural es la única alternativa a gran escala al diésel y el siguiente paso en el camino hacia un transporte sostenible. Numerosos expertos señalan la falta de información, infraestructuras y apoyo de las instituciones como únicos factores que provocan resistencia a la adquisición de un vehículo industrial de gas.

Iveco, con más de 22.000 unidades vendidas en todo el mundo, lleva 20 años como empresa pionera en tracciones alternativas (gas natural, vehículos eléctricos e híbridos) y ofrece una gama completa de modelos de gas natural, con tres familias de motores que van de los 136 a los 460 CV, y una oferta tanto de vehículos comerciales ligeros como vehículos pesados para transporte de larga distancia y autobuses.

La compañía ha consultado a diferentes expertos para que expliquen cuáles son, a su juicio, las ventajas del gas natural trente al resto de combustibles. Javier Ruesga, ingeniero GNL de Enagás, asegura que “el gas natural es el más limpio de todos los combustibles posibles, con diferencia. Y comparado con el gas natural licuado del petróleo, es bastante más seguro”.

Según Antonio Murugó, director de Estrategia del Grupo HAM, “una de las principales ventajas del gas frente a los otros combustibles es el tema de las emisiones. Son vehículos que cumplen con las normativas Euro 6 e incluso a las próximas normativas Euro que pueden venir en un futuro. Además, estos camiones son atractivos desde el punto de vista económico. No necesitas gastar más dinero por el hecho de que sean más ecológicos, que normalmente una cosa va atada a la otra”.

Javier Camón, responsable de producto de Gama Media y Ligera de Iveco, incide en esa idea. “Uno de los pilares más importantes del gas es la ecología, ya que mejora muy mucho al diésel en partículas, N0X y en ruido”. Y los costes son un 30% menores que en el gasoil.

Para José María Chamizo, director de Desarrollo de Negocio de Gas de Iveco, “dependiendo la tipología que tenga, el mundo del transporte puede adecuarse mejor unos combustibles o a otros. Pero para el transporte de mercancías está claro que el mejor combustible es el gas natural: tanto en su estado comprimido, para el caso del transporte de mercancías urbano, como el gas natural licuado, en el caso de transporte internacional”.

Chamizo destaca también que “no hay ningún combustible que me ofrezca unas garantías de suministro, que permita hacer el mismo trabajo que haces con el diésel y que, sobre todo, esté disponible a lo largo de toda la red de carreteras que hay en Europa”.