Baleares prohibirá la entrada al archipiélago de vehículos diésel a partir de 2025 y de gasolina en 2035, según recoge el borrador del anteproyecto de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Ni nuevos, ni de segunda mano, ni rent a car, pero tampoco de turistas que lleguen en ferry desde la Península, informa el Diario de Mallorca. La medida no afecta a los vehículos que circulan en las islas actualmente, que podrán llegar al final de su vida útil.

El plan prevé que en el año 2050 la producción energética de Baleares sea al cien por cien de energías renovables, con un 40% de eficiencia energética y una disminución del 90% de las emisiones. El objetivo es que todo el parque automovilístico del archipiélago sea eléctrico en 2050.

Esta medida ha sido criticada por las patronales del sector de la reparación Aberan y Asema, ya que, aun con el periodo de adaptación contemplado en la ley, no va a haber posibilidad de reciclaje para muchos talleres y que la implantación generalizada del coche eléctrico supondrá una reducción del trabajo por las propias características del vehículo. Según informa El Mundo, también lamentan que el Govern no les haya consultado en ningún momento sobre estas medidas, así como que no se contemplen iniciativas para ayudar al sector a adaptarse.

El presidente de Aberan, Julio González, destaca que con este panorama el cierre masivo de talleres es inevitable. “Hay muy poca gente preparada para las reparaciones de vehículos eléctricos. Todo el protocolo de reparación del motor cambia. De entrada, con esta ley ya se van a eliminar talleres de reparación de bombas inyectoras de diésel. Y con eso se están perdiendo muchos puestos de trabajo”. En cuanto a los cursillos de adaptación para los mecánicos, “son carísimos y ellos no nos los van a subvencionar”, añade.

Por su parte, el presidente de Asema, Joan Crespí, coincide en que las posibilidades de reciclaje van a ser muy limitadas e incluso nulas para algunos talleres. Ya de por sí el vehículo eléctrico, por sus características mecánicas, va a reducir significativamente la carga de trabajo y consecuentemente los ingresos. “Se reducirá bastante el trabajo porque se trata de reparaciones mínimas, de simples cambios de piezas”. Crespí afirma que entre sus asociados ya se está realizando un proceso de formación necesario para el nuevo paradigma automovilístico.