Las luces LED del coche y de cómo funcionan de cara a su reparación son los temas del último post del Blog Ruta 401, donde Loctite indica que ya no resulta raro ver iluminación con tecnología LED o láser en algunos vehículos, que los hace más eficientes y sobre todo más seguros.

En la historia del automóvil han existido dos hitos que han supuesto una evolución de la iluminación del vehículo: la implantación de la luz eléctrica y la desaparición de la lámpara de incandescencia. El orden cronológico coincide con el aumento en la calidad de la luz, aunque Loctite analiza en su artículo cada tipo por separado:

- Lámparas de aceite. Adoptadas de los carruajes, eran candiles de petróleo con una mecha empapada en alcohol. Los coches de aquella época iban a poca velocidad, por eso se cogió el sistema de los carruajes, ya que la velocidad era parecida.

- Lámparas de carburo. Con ellas se incorporó un generador de acetileno, que producía una llama muy blanca y luminosa, lo que supuso un gran avance con respecto a la reducida visibilidad de las de aceite.

- Lámparas de incandescencia. Están formadas por una bombilla con filamento de tungsteno que produce luz. Su funcionamiento aumentó mucho la seguridad y comodidad respecto de las anteriores.

- Lámparas halógenas. El interior de la lámpara contiene un gas que permite que el filamento alcance más temperatura, incrementando la luz.

- Lámparas de descarga de gas. En lugar de un filamento al rojo vivo, como en el caso de las halógenas, la luz es producida por un estado de la materia denominado plasma, que consume menos y que emite mucha más luz. También se llama xenón.

- Luces LED del coche. Son las de última generación y la luz en, este caso, es emitida por diodos luminosos, similares a los xenón, pero con ventajas como el encendido instantáneo, un menor consumo, una vida media muy larga, una mayor resistencia a vibraciones y menor tamaño, por lo que se pueden montar en alojamientos más pequeños. Este tipo de luces alumbran, al máximo de su capacidad, 0,2 segundos más rápido que una lámpara incandescente, lo que las hace perfectas en caso de frenada. Inicialmente, los LEDs se aplicaron a las terceras luces de freno durante los años 1990 y, poco a poco, se va viendo para otros usos. Una de las industrias que más apuesta por este sistema es la de vehículos comerciales, que está implementando estas funciones de iluminación en camiones y autobuses por su rapidez de encendido, aumento de la seguridad y por su larga vida.