El número de coches dotado con conectividad móvil se multiplicará por siete en los próximos cinco años y en quince todos los automóviles serán telemáticos, calcula la compañía italiana Octo Telematics, una de las pioneras en el desarrollo de aplicaciones telemáticas en los sectores de seguros, renting y automóvil.

Los operadores móviles consideran que con estos datos el desarrollo del mercado global de 'coches conectados' será tan rápido que pasará de tener un valor de 13.000 millones de euros en 2012 a 40.000 en 2018.

Con este crecimiento del mercado de la conectividad móvil en los coches, según Octo, se pretende satisfacer la demanda de los reguladores y de los consumidores europeos, preocupados por la seguridad vial y la protección de pasajeros y peatones, aunque también por el entretenimiento, la información y la navegación desde el vehículo.

Recordemos que la telemática es el proceso de transmisión de información computerizada a larga distancia, que se lleva a cabo aplicando GPS (satélite y posición); GSM (telefonía) y sensores en los vehículos.

La novedad radica ahora en que, aplicada al automóvil, la telemática sirve para que los vehículos puedan tener comunicaciones inalámbricas con el exterior o, incluso, entre los propios automóviles.

"Los coches, de esta forma, pueden elegir rutas o conocer el tráfico en tiempo real, dar avisos de avería o emergencia, localizar y recuperar el coche en caso de robo, estimar las emisiones o, incluso, bajar el importe de las pólizas de seguros, gracias a los datos sobre la forma de conducir que los dispositivos ofrecen a las aseguradoras", indica Davide De Sanctis, director de Octo Telematics para España y Portugal.

Según estimaciones de Octo, la telemática, aplicada a los seguros de automóviles, reduce en un 14% la frecuencia de las reclamaciones de los asegurados con respecto a las pólizas tradicionales.

La compañía italiana señala que no habrá que esperar mucho para conducir el coche del futuro, pues desde el 1 de octubre de 2015 los nuevos turismos y furgonetas producidos en la Unión Europea deberán homologarse y comercializarse con un dispositivo eCall o llamada de emergencia integrado.

Para ello, los países miembros dispondrán de redes de telefonía móvil y centros de recepción de llamadas de emergencia PSAP (punto de respuesta de seguridad pública) adaptados al sistema.

El sistema eCall podría salvar alrededor de 1.500 vidas en Europa (el 5% del número de muertos por accidentes de carretera) y reducir las lesiones graves en un 6% al año.

Cuando esté operativo, el sistema eCall, de manera similar al accionamiento de los airbags, reconocerá que se ha producido un accidente y realizará una llamada automática al 112, además de enviar un MSD (conjunto mínimo de datos) como posición del vehículo y sentido de la marcha, el tipo y modelo de vehículo, entre otros.