Hella, proveedor global de la industria del automóvil, continúa trasladando su experiencia en el desarrollo de sistemas de iluminación LED al sector agrícola con el lanzamiento de sus dos últimos productos: el faro de trabajo AP 1200 y el rotativo KLED-2.0.

La principal característica de ambos sistemas de iluminación y señalización reside en que incorporan la última tecnología LED a un precio muy competitivo, ofreciendo una alta potencia lumínica, una larga vida útil y un bajo consumo de energía, lo que abre una nueva dimensión a la percepción de la luz en el mundo agrícola.

Además, cuentan con la tecnología necesaria para cumplir con la normativa europea ECE R-10, que garantiza su compatibilidad electromagnética, lo que asegura que no interfieren en el funcionamiento de ningún otro aparato electrónico en uso y viceversa, algunos tan esenciales como los sistemas de frenado ABS.

Indicar que en las tareas del campo, los sistemas de iluminación y señalización tienen que enfrentarse con solvencia a las duras condiciones climáticas, ya que tan pronto deben arrojar luz durante horas sobre zonas de trabajo como ayudar a los agricultores en la recolección de sus cosechas.

Para que el agricultor pueda contar con aliados fiables y seguros, Hella ha sometido con éxito a ambos sistemas de iluminación a exhaustivos test deresistencia, vibración y estanqueidad.

También los ha probado en las peores condiciones climáticas, similares a las tareas de laboreo, para asegurar su durabilidad y buen funcionamiento bajo temperaturas extremas de frío o calor, en la limpieza con agua a alta presión, pruebas de inmersión y hermeticidad o a la resistencia a la entrada de polvo o nieblas salinas.

El nuevo faro de trabajo AP1200 alcanza una temperatura de color cercana a los 6.000 grados Kelvin, recreando una iluminación muy similar a la luz del día. De esta forma, los agricultores cuidarán sus ojos y se cansarán menos que con otros dispositivos.

Por su parte, el rotativo K-LED 2.0 ofrece a los profesionales del campo la máxima durabilidad y vida útil gracias a su extenso ciclo de vida, lo que evita preocupaciones o costes adicionales relacionados con el mantenimiento que es prácticamente inexistente. De la misma forma, con el objetivo de garantizar el ahorro energético, integra un sensor lumínico que regula automáticamente la luz de señalización de modo diurno a modo nocturno.