Las ayudas a la compra de vehículos eléctricos que el Gobierno lanzó antes del verano empiezan a notarse en las ventas del sector, muy lentas en España, que aún dormitan en un 1,5% de cuota de mercado. Sin embargo, las matriculaciones de coches 100% eléctricos, enchufables a un punto de recarga, aumentaron casi un 74% en septiembre respecto al mismo periodo del año anterior, según cifras de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac).

 

La principal razón es el Plan Movele, en marcha desde junio de este año, que concede hasta 6.500 euros de subvención para la adquisición de un eléctrico a partir de 90 kilómetros de autonomía. La medida ha supuesto un empujón a la venta de este tipo de vehículos, que cerró los primeros cinco meses del año con la venta de 229 coches. Un resultado que contrasta con los 139 solo en el mes de septiembre.
El Nissan Leaf, el coche eléctrico de la alianza Renault-Nissan, el más vendido del mundo, tiró de las ventas en el mes después del verano, con 68 vehículos. Le siguieron el modelo Renault Zoe con 35 coches, y el BMW i3, del que se vendieron 20 vehículos. La oferta de nuevos modelos eléctricos ha sido el otro aliado del empujón a las ventas (a los citados hay que añadir otros como el e-Up de Volkswagen o el KIA Soul).
La paradoja del desarrollo del vehículo eléctrico es que mientras España tiene plantas de las que salen modelos de los principales fabricantes automovilísticos ??"Nissan, Renault, Peugeot, Citroen y Mercedes??", "algo que no hace ningún país del mundo", como ha señalado el vicepresidente de Anfac, Mario Armero, apenas hay mercado para el segmento eléctrico. Los 16.000 coches fabricados aquí hasta el momento contrastan con los 4.000 que circulan por las ciudades. En el resto de Europa, sin embargo, las ventas se duplican cada año desde 2010, según cálculos de Anfac. El año pasado cerraron con la comercialización de 50.000 unidades.
El sobrecoste de estos vehículos por las baterías que necesitan para ser autónomos es el principal escollo al crecimiento de este segmento, cuya cuota de mercado solo representó el 1,30% en 2011. Tres años después, los eléctricos han arañado a los vehículos que queman combustibles fósiles hasta el 1,50% de las ventas. Para este año, la patronal prevé que los coches enchufables alcancen el 1,60% del mercado nacional. Sin embargo, aunque un coche de combustión es más barato que uno eléctrico en el momento de la compra, los costes se acaban equilibrando a lo largo de la vida útil del vehículo, al ahorrar combustible y gastos de mantenimiento. Según cálculos del Clúster del Vehículo Eléctrico, un coche enchufable tiene un coste de un euro por cada 100 kilómetros, y el desgaste se reduce prácticamente a los neumáticos. Al carecer de fluidos, filtros o correas, estos coches apenas necesitan mantenimiento ni revisiones.
Pero mientras llega a este mercado una percepción de los consumidores más a largo plazo, las ayudas públicas siguen siendo su motor de arranque. Los turismos con una autonomía únicamente eléctrica que no supere los 40 kilómetros se benefician hasta diciembre de este año de una ayuda de 3.000 euros. Los que se sitúen entre 40 y 90 kilómetros recibirán 4.500 euros y partir de 90 kilómetros de autonomía, 6.500 euros. Estos vehículos pueden sumar esta ayuda a los 2.000 euros del plan Pive si la compra va asociada a la entrega de un coche viejo para el desguace. Una familia numerosa puede contar con 1.200 euros adicionales.