El sobrecalentamiento del motor o el ajuste inadecuado de la culata sobre el bloque del motor son los principales motivos que provocan que la junta de culata deba ser sustituida, afirman desde Ajusa, que publica cada semana los #AjusaConsejos en los que pretende ayudar a reconocer el fallo de la junta de culata y los motivos que lo provocan.

La junta de culata es un elemento esencial para el buen funcionamiento de un motor, ya que es la encargada de evitar que el líquido refrigerante entre en contacto con el aceite del motor y se mezclen durante el proceso de combustión. La junta debe encajar con los perfiles que hay sobre la culata, uniéndola herméticamente con el bloque del motor para garantizar la estanqueidad entre ambas partes.

La junta de culata, normalmente, no sufre averías pero debe sustituirse a causa de los deterioros que sufre (rotura, deformación o junta quemada). El sobrecalentamiento del motor, con las consecuentes pérdidas de agua y refrigerante, es la principal causa del deterioro de la junta de culata. Cuando la temperatura del motor es superior a la que esta pieza es capaz de soportar, se producen pérdidas de agua, haciendo que la junta de culata se queme y deje de cumplir su función.

El sobrecalentamiento del motor puede estar provocado por la falta de líquido refrigerante. En estos casos, la junta se somete a temperaturas excesivas y la estanqueidad entre la culata y el bloque motor se debilita, haciendo que la culata se deforme. Este problema puede estar determinado también por un mal flujo del refrigerante en el circuito, por una bomba que no funciona adecuadamente o por el termostato o radiador en mal estado.

La segunda causa más frecuente que provoca que la junta de culata se deteriore y, en este caso, se queme es el mal ajuste de la culata sobre el bloque motor. La culata debe estar perfectamente ajustada con el bloque motor pero sin que la junta pierda su elasticidad. De lo contrario, no absorbería la dilatación producida entre la culata y el bloque cuando éstos se encuentran a altas temperaturas, haciendo que la junta reciba continuos impactos y que los gases de combustión rebosen por el exterior del cilindro y produzca quemaduras.