Endesa acaba de poner en marcha, como parte del proyecto europeo Green eMotion, el primer punto de recarga que incorpora una batería procedente de un vehículo eléctrico, a la que se le dará de esta forma una segunda vida.

 

Este uso novedoso de las baterías será clave en el futuro del desarrollo de la movilidad eléctrica, pues en 2020 se espera que haya decenas de miles de baterías disponibles para una segunda vida útil.

El objetivo de esta iniciativa, asevera Endesa, es que las baterías, una vez agotada su función en un vehículo eléctrico, puedan seguir siendo utilizadas con usos menos intensivos antes de ser recicladas, como almacenamiento energético por ejemplo.

La batería utilizada por Endesa procede de un vehículo eléctrico Renault y se ha instalado en un punto de recarga rápida de Endesa, de 50 kilovatios (kW) de potencia, que permite cargar el 80% de la batería del vehículo en 15 minutos.