Los radares de corto alcance son elementos esenciales en equipamientos tecnológicos para los sistemas de detección de ángulos muertos y ayuda al aparcamiento, entre otros. Por ello, y en vista del previsible crecimiento de este segmento de mercado, Continental ha abierto una línea de producción de radares de corto alcance para vehículos en la localidad tejana de Seguin (Estados Unidos).

Esta línea de producción se llevará a efecto por International, empresa auxiliar del Grupo Continental y se incluyen dentro de las actuaciones de la división de chasis y seguridad. Los planes iniciales apuntan a una sola línea de producción, que se incrementarán en el futuro, y llegar a los tres millones de radares de corto alcance producidos en 2016.
Continental ha experimentado un rápido crecimiento en el negocio de los sensores e inició la producción en 1999, habiendo producido hasta ahora más de diez millones de unidades, 4,5 millones solo el pasado año.