Electrico.Oct2011.1La aparición de un amplio abanico de “concepts” eléctricos en el reciente Salón de Frankfurt (Alemania) no es una casualidad, sino una necesidad. Las marcas han entendido que éste es el primer paso para introducir este tipo de vehículos en el mercado.

Texto: Raymond Blancafort

En varias ocasiones hemos dicho que los automóviles eléctricos se desarrollarán inicialmente a través de dos segmentos: por una parte, los coches urbanos; por otra, los automóviles de lujo.

Las razones para ello parecen obvias y se deben a un factor clave: autonomía y precio. Los urbanos son compatibles con una autonomía limitada y, por tanto, un pack de baterías no excesivamente grande y costoso. Los segundos pueden ofrecer una gran autonomía, porque el precio deja de ser un factor fundamental y pueden permitirse el uso de baterías tecnológicamente más avanzadas y costosas, o simplemente montar packs más generosos.

En el Salón de Frankfurt se han visto algunas propuestas muy interesantes de los automóviles urbanos eléctricos, que se podrían englobar bajo el término de “commuters”. Son propuestas minimalistas de una o dos plazas, en este caso en tándem, y caracterizados por su ligereza, hasta el punto que pesan poco más de una tercera parte de un urbano convencional.

Una propuesta de este tipo ya la presentamos en nuestro número anterior, con el Murray T27, que en algunos aspectos resulta mucho más práctico que las opciones mostradas por Renault, Opel, VW o Audi en la ciudad germana, aunque debemos reconocer que su estilo no proporciona las emociones que saben dar a las líneas los maestros del “design”.

Lo interesante de estas propuestas es el protagonismo que adquiere el peso en materia de consumo en estos pequeños automóviles. Un factor que, en autovías o autopistas, apenas tiene incidencia y tampoco excesiva en carretera, pero que en el tráfico urbano posee una importancia capital. Sólo basta ver las diferencias de consumo entre los ciclos de homologación urbanos y extraurbanos de coches de gran tamaño para darse cuenta de ello. Y esto sucede incluso en aquellos que disponen de dispositivo “start & stop”, es decir, que detienen el motor en las paradas prolongadas, ya sean semáforos o retenciones. La razón de ello es que el consumo se dispara al acelerar, es decir, al arrancar y conseguir la velocidad de crucero. Cuanto más ligero es el coche, menor energía necesitaremos para lograr una velocidad preestablecida.

Esta nueva filosofía nos lleva a una exigencia: coches minimalistas en cuanto a Electrico.Oct2011.2recubrimientos y equipamientos. Y, por tanto, el recurso a nuevas tecnologías de fabricación, recurriendo a elementos tales como el poliéster, la fibra de vidrio o la fibra de carbono. Este último elemento es el más interesante, aunque todavía no está resuelta al completo la problemática de su fabricación en gran serie, entre otros motivos porque incrementa de forma drástica el coste de la producción, razón por la cual de momento sólo la utilizan algunos supercars.

Sin embargo, hay un detalle que no debe pasar desapercibido. La firma japonesa Toray, empresa química especialista, entre otras cosas, en fibras avanzadas, ha presentado un deportivo, el T-Ware AR1, un biplaza deportivo eléctrico encargado a Gordon Murray, con el fin de dar a conocer sus nuevos trabajos en el campo de materiales ligeros.

La fibra de carbono se emplea masivamente en este deportivo. La célula central del habitáculo es diez veces más rígida que una célula convencional de acero. Pero las fibras utilizadas en las partes frontal y trasera son capaces de encajar 2,5 veces más energía en caso de choque que las estructuras deformables tradicionales. Y el peso del conjunto puede ser, además, entre el 40-45 % más ligero que un modelo convencional equivalente.

Por el contrario, es imposible pedir a los usuarios que renuncien a ciertos elementos de confort, y parece complicado aunar esta exigencia con la demanda cada vez superior de sistemas de conectividad y comunicación.

Esto último, lo de los gadgets de comunicación y entretenimiento, es desde muchos puntos de vista un gadget más o menos atractivo teóricamente, pero de utilidad práctica limitada salvo que se utilice de forma indebida y por tanto, peligrosa. Si las autoridades de tráfico ya están a la greña por la utilización del móvil mientras se conduce y quieren evitar que se pueda accionar el navegador en marcha, me las imagino muy preocupadas por la posibilidad de emplear un tablet para conectarse a facebook, mirar el último mail, un videojuego o consultar las noticias a través de Internet, desviando la atención del tráfico.

Las contrapartidas, no obstante, parecen interesantes. Se habla de un coste energético inferior a un euro por día. Y, sobre todo, de la posibilidad de aprovechar algunos incentivos interesantes: parkings gratuito en las zonas azules, evitar los peajes de acceso a los centros urbanos que comienzan a proliferar en Europa o quizás el poder usar los denominados “carriles preferentes” en algunas vías de acceso a las grandes ciudades.

Estos detalles y el poder presumir de “conciencia verde” pueden decidir a un determinado público asumir el sobrecoste que estos automóviles tienen en el momento de la compra. Cierto, es un facto de moda, pero hubo un tiempo muy lejano en la que los 4x4 se pusieron de moda y las marcas aprovecharon el fenómeno para conseguir que el segmento, reconvertido en SUV, se transformara en uno de los segmentos claves del mercado.