La inminente llegada del coche conectado hace que los operadores de telefonía y datos comiencen a tomar posiciones, pero también que los distintos países comiencen a plantearse qué sistema de conexión deberían incorporar estos vehículos. Mientras unos apuestan por el 5G como una tecnología mucho más potente, rápida y de mayor alcance, otros son partidarios de que la conexión se realice por WiFi, una red mucho más segura al estar consolidada en el mercado digital.

La Comisión Europea se postuló a favor de esta segunda opción, sin embargo, 21 de 27 países de la UE rechazaron su propuesta. “Continuaremos trabajando junto con los estados miembros para abordar sus inquietudes y encontrar una forma adecuada de avanzar”, señalaba la Comisaria Europea de Transporte, Violeta Bulc, tras conocerse el resultado.

Y esta forma de avanzar no es otra que la tecnología 5G, una red en la que operadores y compañías tecnológicas han invertido millones de euros y que están dispuestos a impulsar en todos los sectores del mercado. Ahora, el reto para las autoridades europeas es hallar la mejor manera de regular una tecnología de infinitas capacidades y de consecuencias imprevisibles para garantizar la seguridad a todos los niveles.