Una nueva prescripción óptica para los espejos retrovisores del automóvil ayuda a eliminar el temido punto ciego, sin distorsionar la distancia con el vehículo de detrás.

Un estudio revela que los objetos vistos mediante estos espejos aparecen más alargados que en los retrovisores convencionales, lo que permite que sea más sencillo juzgar la consecuente distancia y velocidad de los otros vehículos.

En la actualidad, los vehículos estadounidenses utilizan dos tipos diferentes de espejos retrovisores, para conductor y para acompañante.

El del piloto, más plano, brinda una óptima que no reduce el tamaño, proporcionando una situación real de la velocidad y distancia del coche al que precede.