El cohete Falcon Heavy, de 70 metros de alto y con capacidad para transportar más de 66 toneladas, despegó el pasado 6 de febrero del Centro Espacial John F. Kennedy de la NASA en Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos), para un viaje de prueba en el que por primera vez se ha puesto un automóvil en el espacio, en una ruta estimada en 400 millones de kilómetros. Se trata de un Tesla Roadster de color rojo, “conducido” por un maniquí con el traje especial de la compañía.

El cohete, con el que la empresa privada SpaceX de Elon Musk confía en realizar en el futuro misiones a Marte, trata de probar con este viaje que puede llevar carga útil al espacio. Originalmente, la idea de Musk era hacer orbitar al Tesla y a su 'Starman' en Marte. Pero la tercera explosión para propulsar los módulos fue mayor a la esperada y el automóvil, y su inanimado conductor, más allá de lo planeado. La nueva trayectoria lo colocará entre el cinturón que une Marte con Júpiter, informa Vanguardia.com.

El objetivo de SpaceX es utilizar el gigantesco cohete para llevar al espacio satélites más pesados e incluso, en un futuro, a humanos, gracias a su potencia y capacidad sólo superada por la aeronave Saturno V, que operó en las misiones Apolo en la década de los 60 y los 70. El Falcon Heavy viajaba al espacio a una velocidad de 11 kilómetros por segundo.

Mientras las diferentes etapas se cumplían, pudo verse en vivo cómo el vehículo autónomo recorría el espacio conducido por su 'Starman', mientras la mítica canción de David Bowie, del mismo nombre, sonaba de fondo.