La Guardia Civil ha detenido a A.Z. de 33 años de edad y de nacionalidad marroquí, como responsable del almacenamiento de 2.500 kilos de carne y productos lácteos en una cámara frigorífica desconectada que estaba instalada en una nave dedicada a taller mecánico, según ha detallado la Delegación de Gobierno. Todo el género fue intervenido y destruido, evitando que pasara al consumo humano.

Efectivos del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y una veterinaria de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha realizaron una inspección en una nave industrial de Valmojado en la que se almacenaban y manipulaban productos cárnicos y lácteos junto con repuestos, aceites, filtros y neumáticos usados de automóvil.
La carne y los productos lácteos eran manipulados en las mismas zonas de la nave en la que se llevaban a cabo reparaciones de los vehículos utilizados por la empresa, habiéndose observado en el suelo manchas de sangre y aceites usados mezcladas entre sí, lo que demostraría esta forma de actuar.
Estas actuaciones originaron la detención de un ciudadano marroquí por un delito contra la salud pública, al no garantizar el mantenimiento de la cadena de frío de los alimentos almacenados y no adoptar medidas para evitar su contaminación, con el consiguiente riesgo para la salud de los destinatarios finales de estos productos. El detenido es administrador único de una empresa domiciliada en Tarragona.
En el momento de la inspección fueron incautados 2.500 kilos de carne y productos lácteos que estaban almacenados en una cámara frigorífica apagada y que fueron posteriormente destruidos por haber sido determinada su falta de aptitud para el consumo humano por las autoridades sanitarias de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
El contenido de esta cámara estaba compuesto por 960 kilos de carne de ternera, trece cajas de carne de cordero, once cajas de carne de pollo, 49 cajas de productos de casquería, 60 conejos y 1.940 unidades de productos lácteos.