El portal holandés autoblog.nl indicaba hace apenas unos días de la existencia de una gran colección de coches clásicos europeos en un concesionario abandonado en Japón. Se trata de Proauto, ubicado en la prefectura de Gifú, al sur de Tokio, muy cerca de la ciudad de Nagoya.

Allí se encuentran Maseratis, DeTomasos, Alfa Romeos... incluso un Fórmula Indy en el que tanto Senna como Fittipaldi corrieron. Ninguno se salva. Así, en un edificio de dos plantas se acumulan clásicos de todas las épocas, con un origen europeo como denominador común.