Fernando López, director de Gipa España, durante una presentación en las instalaciones de Lausan, comentó a la prensa especializada que la distribución española es "la mejor de Europa", ya que, durante la primera media hora, es capaz de entregar casi dos de cada tres pedidos (el 65,6%). Y la media de entregas se sitúa en 1,3 horas.

 

Pese a ello, López reconoció las dificultades de la distribución española, que convive en un mercado tremendamente masificado: en España conviven 3.200 puntos de distribución de piezas y 47.457 puntos de reparación para un parque de 20 millones de vehículos, el más pequeño de los 5 principales de Europa. Ejemplos: en Alemania, para un parque de 44 millones de vehículos, cuentan con menos talleres que en España, pocos más de 41.000. Y en países como Francia o Reino Unido, con parques circulantes en torno a los 30 millones de vehículos, los puntos de reparación se sitúan, respectivamente, en los 37.500 y los 23.000.
"La consecuencia es que, en un mercado tan atomizado, los recambistas se ven obligados a tener muchos clientes para conseguir volumen, con los consiguientes costes logísticos", explica López.
Además, el panorama de marcas de vehículos ha cambiado. Se ha multiplicado la cifra de marcas y modelos de vehículos (y, por consiguiente, de referencias) y marcas como Toyota, Kia o Skoda han crecido, respectivamente, un 39%, un 46% y un 36% desde 2008, lo que complica aún más el mix de stock necesario para los distribuidores.
Por otro lado, los distribuidores se ven obligados a conjugar precio, fiabilidad y servicio, ante un cliente más sensible al precio y a las promociones. Finalmente, López señaló el envejecimiento del parque español, que ahora se sitúa en torno a los 10,2 años de media, y avanzó que, en poco tiempo, el 50% de los euros de la posventa "procederán de vehículos con más de 10 años".