La Asociación Nacional de Distribuidores e Importadores de Neumáticos (Adine) considera oportuno informar a los conductores que un deterioro acusado de los neumáticos puede acarrear problemas y afectar negativamente al funcionamiento mecánico del vehículo, además de provocar un aumento del consumo de combustible, lo que repercute de manera directa en el bolsillo.

Pueden existir causas externas que produzcan el empeoramiento de los neumáticos de forma involuntaria e inevitable como, por ejemplo, el deterioro de la carretera, baches, piedras e incluso cristales. Pero existen también una serie de factores humanos que “aceleran” el desgaste de los neumáticos, que se puede prevenir:

  • Circular con baja presión o presión excesiva. La falta de presión en el neumático provoca un sobrecalentamiento, una mayor resistencia a la rodadura y un desgaste prematuro de la goma, mientras que un exceso de presión reduce el agarre y ocasiona un desgaste irregular.
  • La velocidad. La velocidad hace que aumente la temperatura del neumático. Por tanto, si ésta aumenta de forma excesiva, la presión podría bajar de forma brusca con la probabilidad de sufrir un accidente por falta de control del vehículo. De hecho, si algún objeto impacta contra el neumático a una velocidad alta, los daños serán mayores que si la velocidad fuera baja.
  • La sobrecarga. Es necesario seguir las recomendaciones de carga máxima del fabricante del vehículo y respetar la carga máxima por eje, ya que unos neumáticos sobrecargados pueden calentarse en exceso, lo que podría provocar incluso una rotura del neumático.
  • Un mal equilibrado. Si los neumáticos tienen un peso desigual, el desgaste será irregular, lo que puede generar serios problemas en la conducción.
  • Frenar de forma brusca. Si esa es la forma habitual de frenar de un conductor, además de suponer un peligro para la seguridad, desgastará mucho más los neumáticos de forma irregular.

Adine recuerda que es de vital importancia controlar regularmente el estado de los neumáticos y tomar las medidas necesarias para garantizar una movilidad más segura y una mayor duración de los mismos. Además, es necesario revisar periódicamente la presión de los neumáticos en frío, ya que si están calientes las presiones aumentan.