De la mano de Antonio Conde, entrevistamos a Adolfo Perujo, histórico representante en nuestro país quien, de forma personal, hace balance de su trayectoria y de la situación actual de su compañía, encabezada por José Suazo y Joan Duch en las responsabilidades comerciales y por Anna María Viñas y Robert Bejinariu en las administrativas y el call center.

Los inicios. Aunque mi padre insistía en que estudiara una carrera, era un caso perdido. Para hacerme recapacitar, me colocó en una tienda de recambios, Ramfer, una de las mas importantes de Barcelona. Allí me inicié a los 14 años, hasta los 18 que me incorporé voluntario para hacer el servicio militar. Las tardes las tenía libres y empecé con una representación (Angli) que le acababan de dar a mi padre y que él me la cedió a mí.

Los representantes, hoy. Como soy optimista por naturaleza, aún recuerdo una entrevista que tú mismo me hiciste hace más de 20 años. Su titular era: “El representante es una profesión de futuro”. Aún sigo pensando lo mismo. Por supuesto, adaptándose a los nuevos tiempos y a las actuales tecnologías y circunstancias.

Momento más embarazoso. Como puedes imaginar, en 50 años de profesión me han ocurrido muchos momentos embarazosos. Quisiera recordar uno en particular, además, tú tambien eras protagonista. Durante algunos años,Talleres en Comunicación y Representaciones Perujo patrocinaban unas jornadas entre fabricantes y distribuidores. Se solían celebrar en el Hotel Arts de Barcelona. Y, en una de ellas, en plenas jornadas, por el altavoz sonó una voz diciéndonos que, a la mayor brevedad, desalojáramos el hotel porque había aviso de bomba. El Camarote de los Hermanos Marx era una copia de lo que sucedió a continuación en aquellos momentos: los asistentes corriendo por los pasillos con marcas olímpicas...

¿Te gustaría pedir perdón a alguien? No creo haber ofendido ni molestado a nadie en particular. Pero, si alguien así lo considera, aprovecho esta entrevista para pedirle perdón.

Alguna anécdota. Tengo muchísimas anécdotas, algunas no publicables... Hay una muy graciosa, sobre todo vista con las perspectiva del tiempo. Hace muchos años, un amigo del sector y yo decidimos ir a Nueva York de vacaciones. Una vez allí,sin hablar nada de inglés ninguno de los dos, alquilamos un coche para visitar las Cataratas del Niágara. Cruzamos la frontera para verlas del lado canadiense y, al darle nuestros pasaportes a la policía de frontera, mujer de color y con evidente sobrepeso, a mi amigo no se le ocurrió otra cosa que, en su simpático andaluz, comentar los kilos de más que adornaban a la mujer policia. Una vez revisados los pasaportes, y en perfecto español, la policía nos indicó que pasáramos a un cuarto de seguridad. Ahí nos dejó cinco horas, hasta que nos dijo que nos podíamos marchar. El susto,como puedes imaginar, fue mayúsculo.

¿Cuál es la lección que la vida te ha enseñado? Que sin esfuerzo no encuentras los cielos. Y que nuestras representadas dan calidad en el producto, nosotros la damos en la gestión.

¿Cuál es tu mayor virtud? La constancia, querer a mis clientes y mis representadas. Y creer en ello.

¿Y tu peor defecto? A veces me precipito, y no debería. La vida me ha enseñado que las cosas se han de pensar dos veces, algunas hasta cuatro. Aunque tengo que reconocer que esas primeras ideas me dieron excelentes resultados en la mayoría de las veces...

El equipo. Yo sigo siendo presidente del Consejo de Administración, aunque todas las responsabilidades comerciales son de José Manuel Suazo y Joan Duch. Así como las administrativas y el call center corren a cargo de Anna María Viñas y Robert Bejinariu. Y, para mi es un orgullo decirlo, tengo un equipo que me han superado: son buena gente, eficaces y muy trabajadores. Además de muy inteligentes, se han adaptado perfectamente a las circunstancias actuales. Me siento como un profesor cuyos alumnos han conseguido un sobresaliente.

¿Con quién tuviste mejor relación comercial? No me gustaría destacar a nadie, porque, para nosotros, el trabajo en equipo es fundamental. Con todos tenemos un gran feeling. La entrega, la prestación y el esfuerzo es el mismo para todos...

¿En quién te gustaría reencarnarte? Así, a bote pronto, en mí mismo, porque estoy plenamente satisfecho de mi trayectoria profesional. Pero no quiero ser pedante y entiendo tu pregunta. Me gustaría reencarnarme en un misionero. Soy feliz pudiendo ayudar a quien lo necesita realmente.

¿A quién te gustaría dedicar unas palabras? No me gustaría acabar sin mencionar a mi padre, que fue mi maestro y mejor padre. Y un ejemplo a seguir por su rectitud y perseverancia.