Todos los coches nuevos matriculados en Alemania tienen que estar libres de emisiones para 2030, a más tardar, si el país quiere cumplir los objetivos de reducción que se ha puesto, expone el secretario de Estado del Ministerio de Economía de Alemania, Rainer Baake.

De lo contrario, advierte el dirigente, el compromiso germano de reducir la generación de dióxido de carbono entre un 80% y un 95% para el año 2050 estará en peligro.

Alemania va a la zaga a los recortes de gases de efecto invernadero, pero el país se ha comprometido a reducir las emisiones un 40% ya en 2020 en comparación con los niveles de 1990. Para ello, y como parte de su estrategia, la intención del gobierno federal es potenciar otros modos de transporte.

El gobierno de Angela Merkel ha prometido ayudas para acelerar las ventas vehículos eléctricos, un hecho que, probablemente, se precipitó por el escándalo de las emisiones del Grupo Volkswagen.

Los eléctricos podrían representar el 8% de las ventas en 2025, desde el 0,6% de este año, según un pronóstico el Automotive Management Institute.

Señalar, no obstante, que las ventas de coches eléctricos siguen siendo muy pocas. Así, en las carreteras alemanas sólo hay circulando en la actualidad 130.000 híbridos enchufables y 25.000 eléctricos, frente a los 30 millones de gasolina y los 14,5 diésel.