El Consejo Federal de Alemania (Bundesrat), el órgano de representación de los 16 estados federados (landers), maneja la posibilidad de plantear a la Comisión Europea que prohíba la construcción de vehículos propulsados por motores de combustión interna a partir de 2030. Así lo explica Jorge Palacios en un artículo de su Blog MotorScopio, haciéndose eco de la noticia publicada en el semanario Der Spiegel que, según el periodista, “no deja claro del todo si se refiere a todos los motores de combustión interna o sólo a los que consumen gasolina y gasóleo”.

De ser sólo a éstos, los fabricantes de automóviles aparentemente quedarían autorizados a seguir usando ese tipo de motores siempre que consumieran, por ejemplo, alguna de las diferentes formas de presentación de los hidrocarburos gaseosos, como el gas natural comprimido (GNC), licuado (GNL) o gas licuado del petróleo (GLP). “Y quizá ni siquiera GNC, GNL y GLP”, destaca Palacios, “ya que Der Spiegel sugiere que sólo se permitiría fabricar vehículos con cero emisiones y los tres combustibles gaseosos citados emiten dióxido de carbono al quemarse, un gas de efecto invernadero”.

De acuerdo al semanario alemán, el planteamiento del Bundesrat ha sido muy bien recibido por el partido de Los Verdes que, no obstante, se han sorprendido al conocer el asunto ya que, según su portavoz, Oliver Krischer, si el Tratado de París sobre emisiones que contribuyen al calentamiento climático se lleva a rajatabla, ya estaba decidido en dicho tratado que, a partir de 2030, no se podrán fabricar vehículos con motores de combustión interna.