La Asociación Nacional de Comerciantes de Vehículos (Ancove) “lamenta profundamente” que el Plan de Impulso de la cadena de valor de la Industria de la Automoción, anunciado por el presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, haya dejado fuera a los vehículos de ocasión. “Con ello se condena a la parte más vulnerable de esa cadena comercial del automóvil, los compraventas de segunda mano”, alertan desde la entidad.

Este colectivo agrupa en España a 22.000 comerciantes, en su gran mayoría autónomos o micropymes, que dan trabajo de forma directa a unas 100.000 personas, “pero que por su escasa dimensión carece de un colchón financiero para poder hacer frente a la caída de las ventas que se prevé para el conjunto del año”. Ancove calcula que este año se dejarán de vender en el mercado de segunda mano un 30% de turismos y otro tanto en comerciales ligeros, por debajo del 1,7 millones de unidades entre furgonetas y turismos. En los cinco primeros meses, las ventas se han desplomado un 38%.

Unas caídas que se ven agravadas, según la asociación, con un descenso del precio de los vehículos de ocasión que rondará entre el 12% y el 15% este año, con una merma del margen de los comerciantes y también devaluando sus stocks; de hecho, en mayo el precio medio de los turismos de segunda mano descendía un 13% respecto al mismo mes de hace un año.

“Además, el olvido del Ejecutivo de Pedro Sánchez supone una discriminación de una amplia capa de la población que, por su poder adquisitivo, no pueden aspirar a adquirir un coche nuevo a pesar de las ayudas del Gobierno”. Para Ancove, “son los clientes habituales de los comerciantes de segunda mano que, ante la falta de ayudas, tendrán más dificultades para poder sustituir sus coches viejos por otros más modernos y eficientes”.

Desde la asociación también denuncian que el “abandono” del vehículo de ocasión tiene un impacto en el medio ambiente y en la seguridad vial que no se ha tenido en cuenta por el Gobierno. “La realidad es que la mayoría de los vehículos más antiguos, y por tanto más contaminantes y con menores medidas de seguridad, están en mano de gente que no tiene capacidad financiera para comprar un coche nuevo. Al no facilitar su sustitución por unidades más modernas, de menos de seis años, seguirán en circulación, impidiendo la renovación efectiva del parque”.

Por último, Ancove denuncia “el desconocimiento” por parte del Gobierno del funcionamiento del mercado del automóvil. “La adquisición de un coche nuevo va ligada a la entrega de uno viejo. Si bien es cierto que las ayudas exigen achatarrar un vehículo, en muchos casos vuelven al mercado por canales poco controlados, en su mayoría seudocomerciales que se hacen pasar por particulares. Sin embargo, los comerciantes someten los coches a revisión y la ley les exige unas garantías que evitan fraudes y coches en malas condiciones de mantenimiento”.

Además, continúa la asociación, “facilitan el funcionamiento del mercado, pues los compradores que no accedan a las ayudas pues sus coches no cumplen con los límites de antigüedad, entregan estos coches cuando adquieren uno nuevo, que a su vez los concesionarios revenden a los compraventas para colocarlos en el mercado, también las empresas de renting venden los vehículos de segunda mano a los comerciantes, al acabar el alquiler. Sin los compraventas, pues, se paraliza el mercado de los coches nuevos”.