La Asociación provincial de Empresarios de Talleres de Reparación de Automóviles (ATRA) ha denunciado la existencia de 60 talleres clandestinos en la comarca viguesa ante la Policía Local y la autonómica y el Seprona. 24 han sido identificados en la ciudad de Vigo y el resto en Porriño (11), Redondela (7), Ponteareas (6), Mos (4), Salceda (3), Salvaterra (3), Tui (1) y Baiona (1). En toda la provincia ATRA tiene detectados 150, pero asegura que hay más. 'Llevamos mucho tiempo investigando este tipo de actividades ilegales que en los últimos dos años se acentuó mucho por la crisis económica', explicó a este diario Enrique Fontán, presidente de la asociación.

Estos negocios se llevan a cabo en viviendas familiares, en locales camuflados, bajos o galpones y la actividad se desarrolla principalmente de noche y los fines de semana y a puerta cerrada. Las personas que los regentan son muy variadas. 'Sabemos que algunos son funcionarios, policías o bomberos que tienen conocimientos de mecánica y mucho tiempo libre', explica Fontán. También hay parados del sector que aprovechan su experiencia 'para hacer trabajillos' o 'gente que trabaja en nuestras propias empresas', apunta.

ATRA alerta de que estos talleres clandestinos carecen de los seguros de responsabilidad civil obligatorios por lo que si hay algún problema, el consumidor no tiene ante quien reclamar por una reparación mal hecha o por defectos de fabricación de las piezas. Además, no procesan correctamente los aceites, baterías u otros productos contaminantes, incumpliendo así la normativa medioambiental. 'Es mucho más que un negocio porque no pagan impuestos y en algunos casos cobran más que en un taller profesional que cumple con la legalidad', explica Fontán.

La patronal -con 760 empresas asociadas y unos 6.000 trabajadores- celebró este fin de semana su asamblea general en Redondela y trató la problemática de la economía sumergida y su repercusión en las empresas del sector, el consumidor y la Administración -ya que eluden el pago de impuestos-.

Por otro lado, la actividad de la reparación de coches en la provincia de Pontevedra descendió una media de un 40 por ciento en los últimos cuatro años, según datos de la patronal ATRA. Sólo en el último año la caída fue del 15%. "Los que dicen que no sufrimos la crisis porque la gente repara y no compra coches en los concesionarios, se equivoca. Nuestro trabajo ha caído mucho", dice Fontán. "La gente no tiene dinero y lo peor es que hay un gran miedo entre el consumidor a perder su puesto de trabajo o a que la situación empeore. Muchos vienen a los talleres porque no les queda más remedio, pero hay mucha gente que va al límite con sus vehículos y aguanta con ellos más de lo que se debería. Eso lo que provoca es que el parque automovilístico está cada vez más envejecido en España con las graves consecuencias que eso conlleva para el medio ambiente y la seguridad", añade.

Vía | Atlántico