Dentro del plan de transición a la “nueva normalidad” planteado por el Gobierno de España, el sector de la automoción está recuperando su actividad progresivamente y, en las próximas semanas, algunas de las estaciones ITV podrán reabrir su servicio de atención al público. Ante este nuevo escenario, muchos conductores se plantean cómo deberán afrontar el regreso a la movilidad después de que sus vehículos hayan estado cerca de 50 días estacionados. Para que la vuelta a las carreteras sea lo más fluida posible, TÜV SÜD ha establecido una serie de recomendaciones.

Para Salvador López, director de Desarrollo de Negocio de la división de automoción de TÜV SÜD en España y Portugal, “si el conductor tiene conocimientos técnicos sobre el funcionamiento y estado del vehículo será capaz de evaluar en qué medida se ha visto comprometida su seguridad, pero, en la mayoría de los casos, los usuarios no disponen de los conocimientos necesarios para detectar si hay algún tipo de anomalía en el vehículo. Incluso aquellos que han seguido en funcionamiento durante el último mes y medio podrían estar sufriendo algún tipo de problema, pero lo más probable es que no hayan sido detectados por los usuarios”.

Frente a esta realidad existen ciertos riesgos que conviene evitar y que los propios conductores podrán verificar antes de volver a salir a las carreteras. En relación con aquellos vehículos que llevan todo este tiempo estacionados, “los problemas más frecuentes serán el mal estado de las baterías, completamente descargadas o con bornes sulfatados y, por otro lado, los neumáticos, que después de tanto tiempo estacionados en la misma posición pueden estar desinflados o cuadrados, lo que podría provocar incomodidad de la marcha y vibraciones al volante”, explica el experto.

Otros de los fallos más frecuentes estarán relacionados con el sistema de refrigeración, frenado y climatización. “Las fugas de líquido refrigerantes serán especialmente comunes en los coches de mayor antigüedad, por ejemplo, a través de la bomba refrigerante. Respecto al sistema de frenado, debemos prestar atención a cualquier ruido anómalo o al alargamiento de la frenada, lo que podría indicar la oxidación del disco o de los tambores y el agarrotamiento del sistema. En cuanto a los sistemas de climatización será más conveniente que nunca la desinfección del sistema, por ejemplo, con la aplicación de técnicas de ozono; así como la posterior sustitución del filtro del habitáculo”. En cualquier caso, añade, “los talleres de reparación deben estar más preparados que nunca para ofrecer las mejores soluciones con todas las garantías de higiene y limpieza a su alcance”.

Para asegurarnos de que el coche está en perfecto estado tras el confinamiento y evitar así que el vehículo se resienta, “podemos realizar dos rápidas comprobaciones. Arrancar el coche, aunque sea durante tres o cuatros minutos y, si las condiciones lo permiten, desplazar el vehículo levemente hacia adelante y hacia atrás, dejándolo en una ubicación distinta para cambiar la posición del neumático”, asegura López.