A continuación les enumeramos las principales conclusiones extraídas durante las VII Jornadas Innotaller, celebradas en Barcelona. Son, sin duda, respuestas para defender la calidad del taller.

- La situación de bajo consumo entre los usuarios y las restricciones financieras en las empresas sigue siendo lo predominante en el ámbito económico. Mantenerse en este entorno implica importantes ajustes y agilidad en la toma de decisiones y su aplicación práctica.

- Conocer las claves de nuestra permanencia como taller es fundamental para explotar esa fortaleza y saber cómo garantizar nuestro futuro.

- La supervivencia del taller se ha sustentado en una oferta de servicio objetivo, y esta objetividad se ha convertido en la base de su competitividad.

- El taller será funcional en tanto sea capaz de ofrecer un servicio o producto que resuelva exactamente la necesidad o expectativas de su público objetivo (nuestro cliente).

- Esta funcionalidad está indefectiblemente vinculada a la máxima eficiencia económica y estructural. El taller necesita prestar su servicio optimizando sus procesos para no desperdiciar recursos en su producción.

- La tecnología resulta un aliado esencial tanto desde el punto de vista técnico como empresarial, donde nos facilitará la comunicación con nuestra clientela.

- El progreso tecnológico nos empuja a reinventarnos para dar una mejor respuesta a nuestros clientes y defender sólidamente nuestra calidad y eficacia.

- La estrecha colaboración entre el taller y las empresas generadoras de tecnología y servicios de valor añadido es un vector irrenunciable para que el cambio tecnológico      genere valor de servicio.

- Los gremios y asociaciones de talleres son instrumentos de especial interés al servicio de las empresas de reparación y mantenimiento de automóviles en sus objetivos de      progreso y adaptación continua.

- Tecnología, funcionalidad y competitividad son tres fundamentales que definen al taller como empresa.