El envejecimiento progresivo del parque provoca que ya ocho de cada diez vehículos en nuestro país tengan que pasar la ITV. Sin embargo, no todos cumplen. En concreto, hay más de cuatro millones de turismos y vehículos comerciales ligeros/medios que se abstienen de pasar por la pertinente inspección, poniendo en riesgo la seguridad vial e impactando, al mismo tiempo, en el negocio de la posventa, que deja de ingresar 500 millones de euros anuales, según el informe “La posventa está en el centro” de Solera, experta en inteligencia del automóvil, presentado con motivo del Congreso de Faconauto que se celebra en Madrid.

Este análisis de la ITV en la posventa pone el acento precisamente en uno de los frentes en lo que está inmerso la patronal Aeca-ITV: atajar el absentismo en la ITV. Así, recientemente, la asociación pidió al nuevo Gobierno medidas, entre las cuales destaca la prohibición de renovar el seguro si no se ha pasado la inspección técnica. De esta manera, Solera, que mueve más de cuatro millones de reparaciones al año, constata que, si todos los vehículos de más de cuatro años cumplieran sin excepción, la facturación de la posventa procedente de la ITV aumentaría un 25%, pasando de los 2.100 millones de euros anuales a los 2.600 millones.

Grafico danosSin contar ese extra, más de cuatro de cada diez euros corresponden a Andalucía, Comunidad de Madrid y Cataluña, que son las comunidades con más ingresos por esta vía, teniendo en cuenta además que la norma no obliga a pasar la inspección donde el vehículo está registrado, por lo que muchos conductores cruzan los límites autonómicos en busca de precios más asequibles. Desde la óptica de los daños, esos 2.100 millones se desglosan en un 60% correspondiente a los graves y un 40% a los leves. Los primeros, que son los que impiden pasar la ITV, aparecen en dos de cada diez vehículos que acuden a la inspección.

Sin embargo, en una fotografía por comunidades autónomas, el promedio de rechazados es desigual, de tal modo que la Comunidad Valenciana muestra un parque más sano, con solo un 12% de vehículos rechazados en la primera inspección. En cambio, en Melilla, el 52% de los coches no aprueba la revisión, seguido por Asturias con un 35%. Esta tasa de rechazo está muy vinculada con el envejecimiento del parque y, de hecho, los años explican que los achaques detectados sean más de uno. En concreto, se encuentran de media prácticamente dos daños graves por vehículo, siendo los que más cuantía tienen los relativos a ejes, ruedas, neumáticos y suspensiones; emisiones contaminantes; y alumbrado y señalización.

Esta inyección extra de ingresos procedentes de estos más de cuatro millones que esquivan la ITV ayudaría a dinamizar un sector que prevé una ralentización del crecimiento de las reparaciones y de la facturación para el período 2020-2025. En cambio, en 2019, el volumen de reparaciones creció por encima del 2%; mientras que los ingresos hicieron lo propio más de un 6%, es decir, tres veces más. Esta diferencia entre el número de las reparaciones y la cuantía de las operaciones se debe a la mayor tecnología del vehículo, que provoca que el ticket medio final sea más caro.

Según el responsable de Posventa de Solera, José Luis Gata, “la ITV vela por la ‘salud vial’ y los conductores deben verla como una continuidad de la garantía del fabricante. Pero es además un importante sustento para los talleres, que ven amenazada su rentabilidad por el envejecimiento del parque y de la población, con más coches, pero menos conductores, a lo que hay que añadir nuevas fórmulas de movilidad más accesibles, como bicicletas, patinetes o el carsharing”.