El trucaje de las mediciones de emisiones que realizaba Volkswagen en millones de vehículos pasó desapercibido durante años, hasta que un grupo de investigadores de la universidad estadounidense de Virginia Occidental y el Consejo Internacional del Transporte Limpio (ICCT) descubrieron el fraude.

El mencionado fraude consistía en un uso abusivo de un modo test que se emplea para probar el funcionamiento de los coches sobre rodillos estáticos en un taller. Este modelos de prueba no era erróneo por si mismo, pues lo utilizan un sinfín de compañías, pero Volkswagen lo manipuló para engañar a la EPA (Agencia de Protección Medioambiental Estadounidense) y a la agencia responsable de la calidad del aire en California.

 

Ambos organismos llevan a cabo sus pruebas de emisiones colocando los coches sobre rodillos en un taller, y Volkswagen alteró el funcionamiento del modo test para que el motor trabajara en un régimen con emisiones controladas durante la prueba.

En otras palabras, cuando los vehículos eran puestos a a prueba para medir sus emisiones no daban una medida exacta de lo que realmente contaminaban. Según la EPA, en circunstancias reales de conducción, los niveles de contaminantes son 40 veces mayores.

El objetivo de la artimaña, se sospecha, era el ahorro de costes, pues en lugar de tener que retocar el motor para que cumpla con las emisiones se instalaba ese programa espía a coste cero o mínimo.

La investigación se inició en 2013 dentro de un proyecto "para evaluar las emisiones" en circunstancias reales de funcionamiento de los vehículos ligeros diesel en Estados Unidos. Para ello se hicieron pruebas de emisiones en tres vehículos: Volkswagen Jetta, Volkswagen Passat y BMW X5.

Se detectó entonces que en las pruebas, hechas en rutas con cinco características diferentes de conducción, desde urbanas hasta rurales, las emisiones de óxido de nitrógeno del Jetta fueron entre 15 y 35 veces superiores a los límites establecidos por la EPA.

Subrayar que el trucaje del modo test afecta a varios modelos diésel comercializados entre 2008 y 2015, entre ellos los Volkswagen Jetta, Beetle (Escarabajo), Audi A3 y Golf, además de los Passat fabricados en 2014 y 2015. Únicamente en Estados Unidos las agencias de protección medioambiental han ordenado la revisión de casi medio millón de vehículos.

En Europa la nueva normativa que regula especialmente los motores, la Euro 6, afecta a la homologación de nuevos modelos y es obligatoria desde el pasado 1 de septiembre para todos los vehículos matriculados en la UE. Respecto a la homologación de vehículos en circulación, es aplicable desde el primero de septiembre de 2014.

Señalar, en este sentido, que la norma Euro 6 es muy drástica con los diésel: reduce a la mitad las emisiones contaminantes de óxidos de nitrógenos frente a la Euro 5 (80 miligramos por kilómetro). Sólo los vehículos destinados al transporte de mercancías y usos especiales tienen una moratoria especial de un año para adaptar sus emisiones.