El Gobierno francés ofrecerá 10.000 euros a los conductores que quieran cambiar su viejo coche diésel por uno eléctrico, anunció recientemente la ministra de Energía gala, Segolene Royal.

 

La iniciativa arrancará en abril y su objetivo es "eliminar los coches diésel que tengan más de trece años de edad". Se trata, de hecho, de sólo una de las medidas que irán haciendo cada vez más complicado conducir turismos de estas características por Francia.

Renault, uno de los principales fabricantes de vehículos eléctricos del mundo, saludó positivamente este incentivo, ya que podría convencer a los compradores para que prueben un eléctrico.

No en vano, con esta rebaja, un Renault Zoe podría reducir su precio a unos 12.400 euros, mientras que un Nissan Leaf, el líder mundial de ventas, se quedaría en los 14.390, calcula Automotive News. Recordemos que el Zoe fue el modelo eléctrico más vendido el año pasado en Francia, con 5.970 matriculaciones. El Leaf, por su parte, colocó 1.640 unidades.

Este anuncio de Royal se produce después que el Gobierno dijera en diciembre que aumentaría los impuestos para el diésel dos céntimos de euro por litro. En el país vecino, los impuestos que paga el diésel son más bajos que los de la gasolina, lo que ha venido incitando a los franceses a inclinarse por este carburante.

Sin duda, el gran interrogante para mantener esta medida en el tiempo está en cómo Francia conseguirá hacer sostenible la idea, económicamente hablando. La respuesta está en la revisión de los impuestos aplicados al gasóleo, combustible que hasta la fecha se ha visto agraciado con una presión fiscal inferior a la que sufre la gasolina, promoviendo su uso mayoritario en la práctica totalidad de sectores relacionados con el transporte.

Tras diversos episodios de alerta por contaminación en la ciudad de París, el alcalde de la capital francesa presentó un plan de actuación para erradicar los vehículos diésel de aquí a 2020. La medida, que cuenta con no pocos detractores, comenzará con la restricción del tráfico por zonas, atacando directamente a los vehículos más antiguos en circulación.