El Tribunal General de la Unión Europea anula parcialmente los nuevos límites, estimando que los umbrales eran "demasiado elevados", es decir, que permitían a los vehículos diésel expulsar demasiadas partículas a la atmósfera. Los magistrados también determinan que la Comisión no era competente para cambiar los límites de la norma Euro 6. Los jueces le dan un año de margen para que modifique la normativa, aunque la Comisión medita apelar, para lo que cuenta con un plazo de dos meses, informa el periódico El País.

El triunfo de los ayuntamientos llega después de que la Comisión Europea tratara sin éxito de paralizar su demanda al entender que no están habilitados para interponer recursos de anulación contra un reglamento europeo. El Ejecutivo comunitario limitaba esa facultad a las instituciones de la UE y los Estados miembros. Los jueces no están de acuerdo y han determinado que al haber basado los ayuntamientos sus medidas contra la contaminación del aire en los baremos europeos, cualquier cambio de los mismos los convierte en afectados y, como tales, el recurso de las tres ciudades es admisible.

Tras el escándalo Volkswagen en 2015, la Comisión Europea decidió que los exámenes en laboratorio no eran lo suficientemente fiables y obligó a efectuar también controles en condiciones de conducción real. El problema llegó cuando la Comisión decidió que los requisitos de emisiones para esos controles en carretera, vigentes desde septiembre de 2017, serían mucho más laxos que los de laboratorio. La Eurocámara fijó un máximo de 80 miligramos por kilómetro para la norma Euro 6, y la Comisión lo elevó a 168 miligramos (un 110% más) para descender a partir de 2020 a 120 miligramos (un 50% más), en el caso de las pruebas de conducción real.

La Corte ha resuelto que la Comisión "no podía modificar" los límites de las emisiones al ser un "elemento esencial" del reglamento, el cual prevé que los umbrales deben ser "respetados en condiciones reales de conducción", por lo que también deben serlo en los ensayos.