BlaBlaCar ha difundido el estudio sobre el impacto medioambiental del uso del coche compartido, Zero Empty Seats, que concluye que la utilización de esta forma de movilidad supone un ahorro de 1,6 millones de toneladas de emisiones de CO2. Esta reducción responde a múltiples factores que se analizan en profundidad en el estudio, como la eficiencia de los coches compartidos frente a coches infrautilizados y otras formas de movilidad, a las opciones de viaje de los usuarios si no existiera BlaBlaCar, al desplazamiento a los puntos de origen y destino, a la mejora en la seguridad vial e, incluso, a los efectos indirectos de promoción del coche compartido fuera de la plataforma. El estudio estima además que, con la proyección del carpooling, en 2023 se alcanzará un ahorro mundial de 6,4 millones de toneladas de CO2 anuales.

Más del 75% de los viajes de media y larga distancia en Europa (entre 100 y 800 kilómetros) se hacen en coche. La ocupación media de esos vehículos es de 1.9 personas, de 1.7 en el caso de España. Y la ocupación media de los 25 millones de desplazamientos que se producen al trimestre en BlaBlaCar es de 3.9. Duplicar el número de ocupantes por vehículo conlleva un uso más eficiente de los recursos. Pero, ¿qué harían todas esas personas si no compartieran coche?

Ese es uno de los primeros puntos clave del estudio, que concluye que el ahorro que supone compartir coche sólo pone un 1.6% más de coches en la carretera, mientras que duplica el número de personas que viajan (+210%). En términos de impacto medioambiental, como efecto directo, esto supone reducir la emisión de CO2 un 26%.

Los resultados revelan que en 2018 se han reducido 1,6 millones de toneladas de CO2 gracias a BlaBlaCar; lo que supondría un ahorro mayor que el de eliminar todos los coches que circulan por las ciudades de Barcelona o Valencia. Además, el macro estudio aporta una visión global del ahorro que se podría generar de cara a futuro con la proyección estimada del uso del coche compartido. Según señala, en 2023, se reducirían las emisiones en 6,4 millones de toneladas de CO2.

Entre los efectos indirectos del carpooling destacan los cambios conductuales de sus usuarios. Por ejemplo, un 28% de los usuarios que utilizan la plataforma como pasajeros retrasan la obtención de su carnet de conducir al priorizar el acceso a la movilidad. Además, existen nuevos hábitos relativos a la seguridad vial además de al impacto medioambiental: el 22% de los usuarios que conducen en BlaBlaCar reducen su velocidad al compartir coche, con la consecuente reducción de emisiones.