Las claves de un sector como el agrícola se fundamenta en la logística, pues una avería en el momento álgido de la cosecha puede llegar a arruinar una campaña entera.

Por ello los fabricantes y concesionarios prestan una atención meticulosa a aspectos como el almacenamiento, el transporte y la capacidad de respuesta.

Un claro ejemplo es la firma Kramp, compañía que factura 700 millones de euros - alrededor del 80% al sector agrícola - entre Europa y Estados Unidos.

Su estrategia para España y Portugal pasa por el nuevo almacén que abrirá este verano en Algete, Madrid. “Nos permitirá tener capacidad de reacción para llevar la pieza al cliente en un plazo máximo de 24 horas”, apunta Ricard Escayola, director de la compañía Kramp Ibérica.

Sus clientes son concesionarios de marcas principales, subconcesiones, talleres oficiales y talleres multimarca. También trata directamente con el agricultor que necesita una pieza.

“Se localiza el recambio y se le indica a qué tienda o taller ir a adquirirla; pero no se le vende directamente: eso se hace siempre a través del cliente”, expone el dirigente. “Es la manera de que exista una relación de confianza entre las partes”.