El ejercicio 2019 se ha visto muy mediatizado todavía por el “ruido” entorno al diésel, que no ha dejado de contagiar negativamente al mercado. Además, especialmente en el último tramo del año, los concesionarios se han visto ya mediatizados por las políticas comerciales que están articulando los fabricantes para cumplir en 2020 con los objetivos de emisiones que ha puesto la Unión Europea.

Así lo explicó el presidente de Faconauto, Gerardo Pérez, durante un encuentro con la prensa, celebrado el pasado 17 de diciembre en Madrid, en el que la patronal ofreció la previsión de matriculaciones para el año que viene, que se quedaría en 1,2 millones de unidades, lo que supondría una caída del 3% con respecto a 2019. Por canales de venta, el de particulares disminuiría un 7%, mientras que el de empresas crecería sólo dos décimas y el “rent a car” no variaría. Al respecto, Pérez considera que este resultado puede fluctuar en función de la evolución que tenga la economía, el empleo, la confianza del consumidor o el contexto político.

El año que viene veremos todavía mucha incertidumbre, lo que hará caer el mercado. Habrá que ver cómo encaja el sector la entrada en vigor de la normativa europea de emisiones. La actividad comercial de los concesionarios estará mediatizada, sin duda, por esta situación, aunque habrá fabricantes que lo notarán menos, mientras que otros tendrán auténticos problemas para cumplir. Son estos los que más nos preocupan, porque están trasladando el problema a los concesionarios, bien obligándoles a automatricular más de la cuenta, bien vinculando esta situación a sus objetivos comerciales y su retribución”, advirtió Gerardo Pérez.

Por otro lado, el presidente anunció ante los medios de comunicación que Faconauto y la patronal de los fabricantes de vehículos, ANFAC, abordarán a lo largo de 2020 un posible marco regulatorio para las relaciones comerciales entre los concesionarios y las marcas a las que representan. Pérez enmarca este acercamiento en el clima de entendimiento que hay entre ambas patronales, lo que ha permitido llevar a cabo ya trabajos previos en esta dirección. Faconauto también ha tenido contacto con el Gobierno y con todos los partidos políticos, a los que se les ha explicado la necesidad urgente de abordar este marco desde el consenso y el equilibrio.

El presidente aseguró que la automoción nacional se mueve ya en un entorno diferente que requiere avanzar hacia ese marco jurídico, cuya finalidad sería proteger las inversiones que realizan tanto concesionarios como marcas. En concreto, hizo referencia al impacto que está teniendo sobre el sector la llegada de nuevas propulsiones, a la influencia sobre el mercado de las legislaciones medioambientales que llegan de Europa o a la irrupción de nuevos canales para la comercialización de vehículos.

“Por primera vez se dan las condiciones para que Faconauto y ANFAC puedan sentarse a hablar de cómo deberían ser a partir de ahora las relaciones entre concesionarios y marcas. Estamos en un contexto diferente, mucho más volátil y disruptivo, tendente a la concentración y las economías de escala, donde se incrementarán las ventas directas y cuando llegan nuevos operadores que pretenden competir con nosotros, pero sin las inversiones que nos exigen los fabricantes”. Esto obliga a trabajar para tener “unas reglas del juego claras y equilibradas”, según el presidente. “Juntos tenemos que ser capaces de buscar puntos de acuerdo, coordinando los intereses de las diferentes marcas y que nos permitan proteger nuestras inversiones. Y cuando digo 'nuestras', me refiero también a las de los fabricantes”.

La vía que inicia ahora Faconauto llega cuando, también el año que viene, se revisarán los dos reglamentos europeos sobre acuerdos verticales y distribución selectiva, que son el único marco que, ante la ausencia de una normativa nacional, regula actualmente a los concesionarios.

El posicionamiento de Faconauto coincide con el de la AECDR (Alliance of European Car Dealers and Repairers), organización a la que se ha adherido recientemente, y que consiste en renovar los reglamentos vigentes y sus directrices, así como en abordar las peculiaridades del sector de la distribución del automóvil, que se caracteriza por un elevado riesgo empresarial y por las fuertes inversiones que tiene que acometer.