El 48% de las mujeres opina que son necesarios menos estereotipos sobre la profesionalidad de las mujeres en el mundo del motor. Pese a que año tras año el número de conductoras en nuestro país se incrementa, y que sólo entre 2011 y 2018, la cifra aumentó un 8% (casi un millón más), en el sector motor y taller predomina lo masculino. Así se puso de manifiesto en el el encuentro digital “Muéstranos el camino”, organizado por Norauto, en el contexto del Mes de la Mujer, y en el que se analizó la realidad de un colectivo que aún encuentra muchas desigualdades en su acceso y participación en este mercado.

El evento, moderado el pasado 18 de marzo por Marta Pastor, periodista especializada en género y presentadora del programa “Ellas Pueden” de RNE, contó con la experiencia y perspectiva de María Lanzón, directora de Comunicación en la Real Federación Española de Automovilismo; Yolanda Ballesteros, directora del Departamento de Ingeniería Mecánica en la Universidad Pontificia Comillas Icai-Icade; Alicia Fernández, coordinadora de Business Car y jefa de Sección Información de Autopista, Coche Actual y Más que Coches; y Noelia Molina, directora de Norauto Alicante

Según el estudio de Norauto “La percepción de la mujer en el mundo de la mecánica y taller”, realizado por Ipsos, el 96% de las mujeres opina que están igual de capacitadas que los hombres para dedicarse al mundo del motor o la mecánica, aunque siete de cada diez afirma no haberse encontrado con mujeres profesionales en este sector.

En opinión de María Lanzón, “la clave está más en los diferentes intereses que sigue habiendo entre géneros, muchas veces fruto de la educación o de las tradiciones que se inculcan en el seno familiar”. Pese a que es algo que va cambiando lentamente, “no es habitual encontrar familias que potencien los intereses por la mecánica o por trabajos de mantenimiento entre las niñas. Los sectores tradicionalmente más masculinos están cambiando lentamente, fruto de la evolución de una sociedad donde la mujer está rompiendo barreras culturales con determinación y con la firme creencia de poder hacer el mismo trabajo que un hombre, independientemente del sector”.

Pocas mujeres se decantan por este tipo de formación. De acuerdo al estudio, el 65% de las mujeres encuestadas considera necesario que haya más mujeres formadas en mecánica (formación profesional o grado). Yolanda Ballesteros, directora del Departamento de Ingeniería Mecánica en la Universidad Pontificia Comillas Icai-Icade, considera que son dos los motivos principales: “por un lado, la falta de referentes femeninos en estos trabajos y el segundo es que las mujeres sienten que, en este tipo de trabajos, tradicionalmente masculinos, van a ser discriminadas por su género y les va a costar más esfuerzo conseguir trabajo que a sus compañeros hombres”.

En este sentido, Ballesteros afirmó en el coloquio que “a la hora de decidir qué estudiar, la mayoría de mujeres optan por otro tipo de carreras que tradicionalmente han sido más 'femeninas'. Cuando piensas en llevar el coche al taller, de manera no consciente aparece en tu cabeza la imagen de un mecánico hombre. Lo mismo ocurre cuando una joven de 17 años tiene que decidir qué carrera elegir, en su cabeza se reproducen los estereotipos que ha aprendido desde niña, en un mundo en el que la mayoría de ingenieros son hombres, y acaban condicionando su elección”. En este sentido, la directora lo tiene claro: “cualquier persona debe intentar hacer la carrera profesional que más le guste, independientemente del género o de las salidas profesionales”. Sin embargo, reconoce que este camino puede ser más duro: “en algunos casos (no siempre) hay que demostrar nuestra valía, muy por encima de lo que se pide al resto de compañeros”.

Por su parte, Alicia Fernández, con más de 20 años de experiencia ofreciendo información de motor, reconoce que las cosas han cambiado mucho desde que comenzó en la profesión a mediados de los 90. “Al principio el trato hacia las mujeres era diferente, no era peor, pero quizá más condescendiente y en algunos aspectos no te miraban de igual a igual. Pero creo que eso ha cambiado bastante”. Considera que se trata de no igualar por igualar en cuanto a cuota, sino que la mujer que quiera dedicarse a ser periodista del motor, mecánica o ingeniera lo tenga igual de fácil o difícil que un hombre y que sea tratada exactamente de la misma manera que un hombre”.

Sólo dos de cada diez clientes en Norauto son mujeres. Noelia Molina, directora de Norauto Alicante, considera que “al final la problemática del sector y la falta de interés de las mujeres por la mecánica se traduce a la tienda. Es cierto que en los últimos años la tendencia está cambiando y cada vez son más las mujeres que se acercan al taller para mantener su vehículo pero desde los talleres debemos seguir trabajando en ofrecer esa confianza a nuestras clientas así como servicios adecuados a sus necesidades”.

El 57% de las mujeres que manifiestan no encargarse del mantenimiento de su vehículo lo hace porque se lo delega a su pareja o padres. Además, cuatro de cada diez no lleva el coche al taller por desconocimiento de lo que a mantenimiento se refiere, el 32% no lo hace por falta de tiempo y el 18% por el 'engorro' que eso supone. Frente a estos datos, María Lanzón opina que “quizá el hecho de dominar menos las cuestiones relacionadas con la mecánica del vehículo hace que la visita al taller se afronte con cierto temor y como un proceso incómodo”. Esto mismo opina Yolanda Ballesteros, quien afirma que “algunas mujeres consideran que en el taller van a tratar de engañarlas por el hecho de ser mujer, ya que se considera que una mujer no tiene ni idea de mecánica”. Alicia Fernández afirma que cada vez observa que hay más mujeres que se encargan de llevar el coche al taller: “no entender de mecánica no puede implicar no llevar el coche al taller y no tener el coche en las mejores condiciones para circular”.

Para incrementar la asiduidad de la mujer al taller, María Lanzón cree que “la creatividad dentro del sector debe incluir a la mujer como protagonista de los trabajos mecánicos, de forma que la sociedad perciba esta labor como accesible para ambos géneros. La experiencia de cliente en el taller también es un área de inclusión. Antiguamente, al cruzar la puerta del taller, la mujer se sentía extraña y ajena a ese entorno. Los tecnicismos y la complejidad de ciertas averías mecánicas hacían incómoda la visita al taller. Creo que hay que hacer un esfuerzo por simplificar la comunicación con el cliente y realizar una labor más pedagógica en este sentido”.