El análisis del Fondo Monetario Internacional se centra en el impacto que el cierre de plantas de montaje de automóviles tiene en mercados laborales regionales en seis economías avanzadas, sugiriendo que las regiones que sufrieron cierres tuvieron mayores aumentos del desempleo que otras zonas del mismo país.

Los datos "apuntan a efectos significativos y persistentes, incluso tras compensar las diferencias entre cuota de empleos en la industria de las regiones, el Producto Interior Bruto (PIB) real inicial, densidad de población y tasas de dependencia", informa el diario Expansión.

La publicación del informe trimestral del FMI ha coincidido con la huelga que mantienen los casi 50.000 trabajadores de planta de General Motors (GM) en Estados Unidos para la firma de un nuevo convenio colectivo. Aunque la empresa y el sindicato United Auto Workers (UAW), que representa a los trabajadores de GM, alcanzaron esta semana un principio de acuerdo, la huelga, que hoy cumple su día 33, se mantendrá hasta que el texto sea ratificado por los trabajadores.

Uno de los puntos más conflictivos en los tres meses que han durado las negociaciones entre UAW y GM es el cierre de cinco plantas de producción en Norteamérica (cuatro en Estados Unidos y una en Canadá), lo que provocaría un efecto cascada que repercute en otros sectores.

Al final, UAW ha conseguido que GM cancele uno de los cuatro cierres de plantas estadounidenses que estaban anunciados. La planta, situada en Detroit, será reformada para la fabricación de una nueva camioneta "pickup" eléctrica. Las otras tres, la planta de montaje de Lordstown, en el estado de Ohio, y dos en Michigan y Maryland que producen componentes de la cadena cinemática, cerrarán.

Sólo en Estados Unidos, el sector del automóvil empleó de forma directa a casi un millón de personas en 2017 y de forma indirecta a 7,3 millones, contando empleos en concesionarios, fabricantes de componentes, talleres de reparación, etc. El sector generó ese año en el país ventas de 100.000 millones de dólares.