La CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) acaba de sancionar con 171 millones de euros a 21 firmas centradas en la distribución y comercialización de vehículos a motor en España, incluyendo algunas del sector posventa y dos empresas consultoras, por prácticas contrarias a la Ley de Defensa de la Competencia (expediente S/0482/13). Dichas prácticas son constitutivas de cártel, considera la Comisión.

 

En concreto, la CNMC considera probada una infracción única y continuada, prohibida por el artículo 1 de la Ley de Defensa de la Competencia (LDC) y por el artículo 101 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), consistente en el intercambio sistemático de información confidencial comercialmente sensible, tanto actual como futura y altamente desagregada, que cubría la práctica totalidad de las actividades realizadas por las empresas sancionadas mediante su red de distribución y postventa: venta de vehículos nuevos, usados, prestación de servicios de taller, reparación, mantenimiento y venta de piezas de recambios oficiales.

Señalar que los intercambios de información se estructuraron en tres ámbitos o foros de intercambio, si bien todo ello formaba parte de un acuerdo complejo que se desarrolló, dependiendo de las empresas, desde febrero de 2006 hasta agosto de 2013.

Se intercambió información relativa a la distribución y comercialización de los vehículos distribuidos en España por las marcas participantes en el llamado 'Club de marcas', con la colaboración de la consultora Snap-On desde 2009.

Posteriormente, algunas de las empresas participantes del 'Club de marcas', junto con algunas nuevas, decidieron ampliar y completar la información intercambiada de sus servicios y actividades de posventa.

Para ello, crearon, con la colaboración a partir de 2010 de la consultora Urban Science, un 'Programa de Intercambio de información de indicadores de postventa' y se reunieron en los denominados 'Foros de Directores de Postventa', para analizar la información intercambiada y las políticas comerciales futuras que implementar por las citadas marcas.

Sin duda, esta conducta de intercambio de información sensible ha ocasionado efectos perniciosos sobre la competencia efectiva en el mercado, al provocar una artificial disminución de la incertidumbre de las empresas en relación a la política comercial de sus competidoras.
La consiguiente disminución de la competencia durante el extenso período en el que se produjeron los intercambios de información se ha traslado al consumidor final en forma de menores descuentos, políticas comerciales menos agresivas por parte de las marcas y un menor esfuerzo por distinguirse de las otras empresas con unos servicios de más calidad.