Desde la Asociación Madrileña de Distribuidores de Automóviles (Amda) se muestran convencidos de que aún estamos muy lejos de que la movilidad eléctrica se implante de manera rápida en España, citando datos de un estudio de la empresa Acierto.com, según el cual dos de cada cinco españoles no estarían dispuestos a pagar más por un vehículo responsable con el medio ambiente, y más del 40% de los conductores tampoco se han planteado nunca adquirir un coche eléctrico.

Sin embargo, Amda se propuso hace un año que la gerencia se desplazase en un vehículo 100% eléctrico y contribuir así a promover la propulsión de vehículos responsables con el medio ambiente. “Contamos con un BMW i3 totalmente eléctrico que pertenece a la asociación; y yo mismo me desplazo por Madrid con un Smart electric drive, lo que me permite, además, poder moverme en vehículo propio durante los episodios de más alto grado de contaminación de la capital. Entre todos debemos contribuir a un aire menos contaminado en nuestra Comunidad”, comenta Moisés González, presidente de Amda.

Los episodios de alta contaminación no son tan preocupantes en Madrid si se comparan con países como China, según Amda, que se pregunta “si los gobiernos del Ayuntamiento y la Comunidad se convertirán en actores importante que hagan evolucionar el mercado de una manera más rápida”. Por ejemplo, el gobierno chino requerirá a las compañías automovilísticas que alcancen unas cuotas mínimas del 10% en venta de 'new energy vehicles' en 2019 -y el 12% en 2020- si quieren permanecer en el negocio.

La transición hacia el vehículo eléctrico debe basarse en incentivos que hagan posible un cambio de mentalidad. Arturo Pérez de Lucía, director general de Aedive, en una entrevista a IMyT, afirma que “en países con una industria de automoción asentada, como es el caso de España, esa transición debe hacerse de forma inteligente para no generar efectos colaterales que destruyan esa industria y provoquen un problema de insostenibilidad económica. Ahí es donde entra el papel de la Administración, que debe implementar los incentivos económicos necesarios para acelerar la transformación industrial y a su vez la demanda que dé sentido a dicha transformación. Países como Francia o Reino Unido están siendo modélicos en este sentido y ese es el espejo en el que ha de fijarse España”.