A raíz de la reunión del pasado miércoles entre el comité y los estados miembros de regulación de la Comisión Europea, la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA) comprende plenamente la necesidad de un paso real en las pruebas de emisiones de los vehículos, comenzando a partir de septiembre de 2017 en los nuevos modelos.

 

Los estados miembros votaron a favor de un texto de compromiso duro, con normas de ensayo que será extremadamente difícil para los fabricantes de automóviles para llegar en un corto espacio de tiempo.

Como consecuencia directa, un número sustancial de los modelos diésel tendrá que ser eliminado antes de lo previsto. Esto tendrá graves consecuencias económicas, lo que hará que sea más difícil para los fabricantes cumplir con los objetivos de 2021 respecto a la reducción de emisiones de CO2, pues los motores diésel emiten un 15-20% menos de CO2 que los motores de gasolina.

Recordemos que cuando los límites de emisiones Euro 6 se introdujeron en 2007, únicamente la prueba de laboratorio estaba disponible. El objetivo del nuevo procedimiento de pruebas de emisiones es precisamente cerrar la brecha entre la prueba actual regulando las emisiones mediante una prueba de laboratorio fuera de fecha.

"Las pruebas de control de emisiones en los coches en las carreteras reales bajo condiciones de conducción reales será una nueva adición a los requisitos de las pruebas existentes, hacer de Europa la única región del mundo en implementar dichas pruebas del mundo real para los coches", expone el secretario general de ACEA, Erik Jonnaert.

En los últimos años, la política iniciada por las instituciones de la UE se ha centrado en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. "La industria del automóvil está lista para comprometerse con los responsables políticos de Europa, para examinar la manera de conciliar las normas más altas de calidad del aire con políticas ambiciosas de cambio climático", concluye el dirigente.