Junto con el presidente de Faconauto, Gerardo Pérez, y el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, la ministra de Industria, Reyes Maroto, ha participado en la apertura oficial del Congreso de Faconauto, que se celebra los días 11 y 12 de febrero en Ifema. Maroto definió 2018 como “un año muy volátil”, por la entrada en vigor del WLTP, la ralentización de las principales economías europeas, la aparición del borrador de la futura Ley de Cambio Climático o el cambio del concepto de movilidad en el usuario.

Para afrontar estos nuevos desafíos, Reyes Maroto señaló la necesidad de definir una hoja de ruta en la que tomen parte todos los agentes de la cadena de valor y las Administraciones, para la búsqueda de soluciones conjuntas. En este sentido, el Gobierno trabaja en el futuro Acuerdo Estratégico del Sector Automoción, “que perdure en el tiempo y se consolide como un instrumento en nuestra política industrial”, añadió la ministra.

Igualmente, Maroto indicó que a los motores de combustión les queda todavía recorrido en nuestro país, además de reconocer la “mejora sustancial” en el consumo y las emisiones de las nuevas versiones de los vehículos diésel y gasolina. Los esfuerzos deben dirigirse, sobre todo, al rejuvenecimiento del parque móvil mediante incentivos a la compra.

congreso faconauto

Por su parte, el presidente de Faconauto, Gerardo Pérez, admitió ante la ministra que la principal preocupación de la patronal es el medio ambiente, pero las medidas, “ambiciosas pero realizables”, deberían ir acompañadas de un “desarrollo tecnológico ordenado”, en el que convivan todas las tecnologías y que también sirva para retirar a los vehículos más antiguos (15 millones de vehículos ya tienen más de diez años), a través de un plan de achatarramiento.

“El parque va a seguir envejeciendo de aquí a 2025, por lo que no podemos permitirnos el lujo de desechar ninguna tecnología para renovarlo, teniendo como horizonte la descarbonización de la movilidad. La apuesta por todas las tecnologías permitiría que cualquier ciudadano pueda acceder a esa movilidad más segura y eficiente independientemente de su nivel de renta. Este es el camino que ha anunciado recientemente el Gobierno vasco con su plan de renovación del parque y es el que tienen que seguir otras Administraciones, especialmente la central”, ha indicado Gerardo Pérez.

Por su parte, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, calificó a Reyes Maroto como “una ministra que escucha” y a los concesionarios como “una pieza clave en el presente y en el futuro para que los españoles sepan elegir el mejor producto”. También hizo hincapié en la unión del sector “que es como mejor se nos va a escuchar” y como “la mejor forma de competitividad”, ante una “transición ecológica que debe ser orientada y planificada”.

Los concesionarios facturaron 46.240 millones de euros en 2018, de los que 34.467 correspondieron a la venta de coches nuevos, 6.810 a la de usados y 4.963 a los trabajos de posventa

Por otro lado, Faconauto ha dado a conocer las principales cifras de la distribución oficial durante 2018. Así, los concesionarios facturaron 46.240 millones de euros en 2018, de los que 34.467 correspondieron a la venta de coches nuevos, 6.810 a la de usados y 4.963 a los trabajos de posventa. Con esta cifra de negocio, el sector representa ya el 3,2% del PIB nacional y emplea de manera directa a 162.234 personas y a más de 500.000 de manera indirecta.

De cara a 2019, el mercado va a estar muy mediatizado por el envejecimiento del parque. La patronal predice que la antigüedad de los coches en circulación alcanzará los 13,7 años de media en 2025 (12,5 actuales), lo que obliga, a su juicio, a poner en marcha un plan ambicioso de saneamiento del parque que no excluya ninguna tecnología.

Respecto a las matriculaciones, la demanda de coches nuevos habría tocado techo en 2018 (1.535.944 turismos y vehículos comerciales) que se mantendrán en 2019, para decrecer después y alcanzar la línea de tendencia normal, llegando a 1.471.848 de vehículos en 2025. Por su parte, las transacciones de vehículos usados seguirán creciendo en los próximos años hasta rozar los tres millones de unidades, lo que elevaría la ratio vehículo usado frente a vehículo nuevo en 2 a 1.