Además de analizar el interés de las empresas por el vehículo eléctrico, la última edición del Observatorio del Vehículo de Empresa (CVO), promovido por Arval, también revela el freno en la tendencia de la conducción compartida entre las empresas.

De esta forma, sólo el 17% de las compañías, frente al 27% del año pasado, considera el casharing como solución de movilidad, lo que evidencia que todavía no han interiorizado lo suficiente la economía colaborativa en su modelo de negocio.

De esta forma, si bien el 'pool' de vehículos lleva existiendo mucho tiempo en el entorno empresarial, lo cierto es que el carsharing tecnológico para ampliar el espectro de conductores es residual; de hecho, Arval destaca que sólo un 2% de las empresas españolas, frente al 6% de las europeas, cederían sus coches corporativos para carsharing.

Así, según el CVO, el carsharing es una fórmula mejor acogida entre las empresas para los empleados que no tienen el coche como herramienta de trabajo, sino como para desplazamientos puntuales. Ésto explica que esté implantado ya en el 15% de las pymes y sólo en el 10% de las grandes empresas.