La caída de las insolvencias judiciales en España, iniciada a finales de 2013 se estabiliza, después que en el tercer trimestre de 2015 se registrara un total de 758 nuevos procesos concursales, informa el seguimiento de las insolvencias judiciales en España que realiza el Área de Administración de Riesgos de Crédito y Caución, a partir de los datos publicados en el Boletín Oficial del Estado.

 

El número de procesos concursales registrados en este periodo supone aún un 238% más que en el tercer trimestre de 2007, el primero en el que comenzó a observarse un cambio en la concursalidad histórica del tejido empresarial español por la crisis.

Los niveles de insolvencia siguen muy altos pero, sin embargo, mejoran. Frente al mismo periodo de 2014 registran una caída del 37%, una tendencia en línea con la evolución de los tres primeros trimestres del año.

La estabilización de la concursalidad empresarial en los niveles actuales situaría el número anual de concursos en el entorno de los 4.000 casos. A pesar de esta buena evolución, el entorno de insolvencia continúa siendo frágil y complicado, marcado por el exceso de capacidad, la inactividad de la economía y las incertidumbres del entorno global.

La caída de la concursalidad se inició hace ocho trimestres. En el conjunto de 2013 el número de procesos concursales se situó muy cerca de los 10.000, un dato que marcó el máximo histórico de las insolvencias judiciales en España.

No obstante, el cuarto trimestre ya mostró un mejor comportamiento que los tres anteriores, situándose en valores próximos al crecimiento cero. Los datos de 2014, por debajo de los 7.000 casos, consolidaron una mejoría impulsada por la recuperación económica de la economía española.

Las quiebras empresariales han reflejado fielmente las condiciones económicas desde 2008, con importantes incrementos interanuales del 100% en 2008 y del 50% en 2009. Tras un descenso interanual en 2010, las quiebras volvieron a aumentar en 2011, 2012 y 2013, debido principalmente a la caída de la demanda interna y a la elevada presión general sobre la liquidez de las empresas, por sus limitadas opciones de financiación externa.

Los niveles de insolvencia plantearán en los próximos años muchas dificultades para la actividad comercial. Se trata de un nuevo entorno, más global y complejo, donde el aseguramiento de las operaciones comerciales es una alternativa estratégica para las empresas.

En 2015, el crecimiento económico mundial está mostrando una debilidad mayor de la esperada y los mercados emergentes más importantes, como Brasil, Rusia y China, están empezando a sufrir en este ejercicio un aumento de las insolvencias. Podríamos estar ante una nueva normalidad del crecimiento, con tasas más modestas.

Este nuevo entorno está provocando un empeoramientos de los niveles de insolvencia en mercados clave para la exportación española, como Francia. En la zona euro, a pesar de que las insolvencias también caerán en 2015, las condiciones seguirán siendo complejas, con niveles todavía un 87% por encima de 2007.