La Sociedad Española de Alergología revela, en un dato demoledor, que el polen actual es 27 veces más potente que hace 20 años. La cantidad que se encuentra en las ciudades, sin embargo, es menor, aunque su efecto se ha visto multiplicado principalmente por las partículas que expulsan los motores diésel.

Se trata de un hecho sumamente preocupante, pues se calcula que el 59 % del parque nacional se compone de vehículos diésel, cuya contaminación multiplica por 10 la de los coches que utilizan gasolina.

Los efectos de las partículas se resumen en tres aspectos:

Provocan que aumente la producción del anticuerpo responsable de la alergia (lgE).

Son capaces de absorber los alérgenos del aire, y como estas partículas se mantienen más tiempo en el aire tienen una mayor concentración, aunque haya menos árboles.

Aumentan 27 veces el poder alergénico del polen.

GT Motive siempre ha defendido la labor del taller para que los vehículos estén en buen estado. En su opinión, los elementos del automóvil que tienen más impacto sobre la contaminación son el catalizador, el filtro de partículas y el sistema Ad Blue.

El catalizador transforma el  monóxido de carbono, los hidrocarburos sin quemar y los óxidos de nitrógeno, en nitrógeno, agua y dióxido de carbono. El filtro de partículas, mientras, atrapa las partículas de carbón generadas en la combustión.

Por último, el sistema Ad Blue inyecta un aditivo en los gases de escape, antes del catalizador, para separar las partículas de óxido de nitrógeno en nitrógeno y en oxígeno por separado, evitando la contaminación del mismo.

Además, la sustitución de las bujías, el filtro de aire y el control de las presiones de los neumáticos también impactan en el consumo y, por lo tanto, en la contaminación.