Un estudio elaborado por Valorarmicoche analiza la depreciación de los tres vehículos más vendidos en España en 2017, en sus versiones diésel y gasolina (según ANFAC). En el portal han utilizado una muestra de más de 2.000 coches de estas versiones y lo han comparado con el PVP de cada una de ellas en la fecha de su matriculación. Este ejercicio lo han repetido para cada año de antigüedad, desde uno hasta los diez años.

Las principales conclusiones del estudio demuestran que en los tres coches, la depreciación de valor que sufren las versiones de gasolina es mayor que la producida por los diésel:

  • Modelo Ibiza de SEAT. Las versiones de gasolina tienen mayor depreciación en todos los periodos, salvo en los coches con diez años de antigüedad, donde la versión diésel se llega a depreciar más que la gasolina.
  • Modelo SEAT León. Durante los cuatro primeros años, la depreciación es menor en las versiones de gasolina, aunque muy similares. A partir de esa antigüedad, las versiones de gasolina se deprecian más que el diésel.
  • Modelo Citroën C4. En general, es un vehículo que sufre una mayor depreciación en su valor que sus competidores. En cuanto a la diferencia entre el tipo de motores del mismo modelo, el patrón es muy parecido a los de SEAT, excepto en el primer año que la depreciación del diésel es mayor que en el modelo de gasolina.

A pesar de la tendencia a la baja en el número de coches con motor diésel sobre el total de las matriculaciones, desde Valorarmicoche llegan a la conclusión de que el mercado usado sigue valorando el diésel. “Esto puede obedecer al menor precio del combustible y al consumo”, refleja el estudio, que muestra, sin embargo, que “hay que estar muy atentos con la tendencia de estas valoraciones a futuro porque la presión a la que está sometido el diésel por parte de la opinión pública y de las autoridades, puede cambiar de forma importante estas valoraciones”.

Si como consecuencia de posibles restricciones a los coches diésel, debido a la mayor emisión de partículas, el consumidor viese limitado su uso, es posible, según el estudio, que el valor de estos coches usados fuese a la baja, de manera que la depreciación sería mucho mayor que la reflejada en la actualidad. Por otra lado, Valorarmicoche no percibe en estos datos los efectos del llamado “Dieselgate”, ni las dudas de los consumidores con respecto a la información sobre emisiones producidas por estas versiones.