Llega el verano y con él, las ansiadas vacaciones, el descanso y los desplazamientos. Precisamente por ello, uno de los tópicos de esta época son los consejos para el mantenimiento adecuado del vehículo, desde revisar el estado mecánico a comprobar el desgaste de los neumáticos.

 

No obstante, la difícil situación económica de los últimos años ha puesto sobre la mesa la necesidad de priorizar qué sale de nuestro bolsillo y a qué se destina y, en este sentido, el mantenimiento del coche ha sido uno de los aspectos menos prioritarios.

Al menos así lo demuestran los datos recopilados por Audatex, la consultora experta en soluciones digitales para el sector porventa, ya que el ciudadano español gastó un promedio el año pasado de 620 euros anuales en la puesta a punto de su automóvil, a una media diaria de 1,70 euros.

Las cifras reflejan que más de la mitad del presupuesto de reparación se lo llevaron las operaciones mecánicas, tanto mantenimientos como averías (unos 322 euros). Este tipo de reparaciones son el motivo por el que siete de cada diez vehículos pasaran por el taller el año pasado.

Esto sucede en un contexto en que el conductor retrasa los mantenimientos preventivos, que suponen un gasto extra y para muchos, equivocadamente, innecesario. Bien distinta es la situación cuando se trata de una avería. En estos casos no le queda más remedio que llevar el coche a un centro reparador y, por tanto, afrontar un gasto inevitable si quiere rodar el vehículo.

A ello hay que añadir que los conductores han rebajado en muchos casos las coberturas de las pólizas, de todo riesgo a terceros, por lo que el paso por el taller puede suponer un 'pico' que no todos los automovilistas están dispuestos a pagar, máxime cuando más de la mitad del parque supera los diez años de antigüedad y el paso por boxes no siempre compensa.

Para el responsable del Mercado Posventa de Audatex, José Luis Gata, esta tendencia a un parque más veterano se mantendrá, pues no en vano se prevé que para 2017 más de 16 millones de vehículos con diez o más años de antigüedad circulen por nuestras carreteras.

"Son potenciales clientes que únicamente pasarán por el taller para arreglar lo imprescindible para arrancar y circular. En este contexto, los talleres tienen el reto de fidelizar al conductor, lo cual solo puede hacerse con un servicio posventa diez en el que la eficacia y rentabilidad del negocio se repercutan también al cliente final en ahorro de tiempos y mejor servicio", apunta seguidamente.