Tras conocer la redacción final del acuerdo, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) ha emitido un comunicado en el que califica los objetivos establecidos como “altamente exigentes, especialmente porque su implementación no depende únicamente de la industria y porque aún se desconoce cuál es el punto de partida para la consecución de esos objetivos”.

El secretario general de la patronal, Erik Jonnaert, ha hecho un llamamiento a los Estados miembro “para que encaminen urgentemente sus esfuerzos hacia el desarrollo de la infraestructura necesaria para cargar o repostar los camiones propulsados por energías alternativas, que deberán ser vendidos en masa si se quieren alcanzar los objetivos fijados”, informan nuestros compañeros de Todotransporte.

Sin embargo, la demanda de este tipo de vehículos es todavía muy reducida, entre otros motivos, porque existe un “severo déficit de infraestructuras de recarga y repostaje adecuadas para camiones eléctricos y propulsados por otras tecnologías alternativas a lo largo y ancho de la Unión Europea”.

Según ACEA, de acuerdo con las estimaciones más conservadoras, “al menos 6.000 puntos de recarga de alta tensión para camiones eléctricos se necesitan en las carreteras europeas entre 2025 y 2030. Además, son necesarios otros 20.000 puntos de recarga normales adecuados para camiones, haciendo un total de 26.000 instalaciones de este tipo que deberían estar listas en poco menos de una década”.

En opinión de la patronal, estos datos evidencian que no hay una infraestructura adecuada para camiones eléctricos o de hidrógeno. Y en el caso de tecnologías más maduras y con mayor aceptación entre los transportistas la situación no es mucho mejor, pues la red de estaciones de repostaje de Gas Natural Comprimido (GNC) o Gas Natural Licuado (GNL) es todavía “muy pobre e irregular” en Europa.

El secretario general de ACEA ha asegurado que “la introducción de un sistema de cuotas para los fabricantes de camiones ignora totalmente el lado de la demanda. No podemos esperar que los operadores de transporte comiencen a comprar de forma repentina camiones eléctricos o propulsados por otras tecnologías alternativas si no hay un nicho de negocio para ellos y si no es posible que puedan recargarlos en las principales carreteras europeas”.

Además, la asociación califica como “extremadamente preocupante” el hecho de que “muchas medidas de apoyo que podrían contribuir a alcanzar los objetivos (combinaciones de vehículos más larga como megacamiones, combustibles alternativos, etc.) hayan sido postergadas al menos hasta 2025”.