El gremio de talleres de la ciudad de Melilla lleva años quejándose de la competencia desleal de mecánicos ilegales marroquíes, que arreglan coches en plena calle. Además, el medio ambiente también se ve comprometido por esta práctica.

La mayoría de los melillenses se ha acostumbrado a ciertas prácticas que no deberían estar consentidas. Los propios mecánicos y chapistas del Polígono del Sepes ven cómo a diario deben soportar la competencia desleal frente a la puerta de sus talleres.

Lógicamente, estos empresarios ven sus negocios afectados por la actividad ilegal que supone que mecánicos marroquíes vengan a trabajar a la ciudad sin pagar impuestos ni estar inscritos en la Seguridad Social.

Comprenden que deban "ganarse la vida de alguna manera", pero están preocupados porque el trabajo en plena vía pública acarrea otros problemas colaterales a los que las autoridades competentes no dan respuesta.

Mecánicos y chapistas aseguran que los policías que patrullan por la zona o "hacen la vista gorda y miran para otro lado", o bien, si actúan, "en cuanto se van, los mecánicos marroquíes vuelven otra vez al mismo sitio".