En muchos casos, la calificación como desfavorable de la medición de la eficacia de la frenada para las cabezas tractoras no está siendo como consecuencia de una deficiencia técnica de los vehículos, sino más bien como consecuencia de unos equipos deficientes de las estaciones ITV”, informa Fenadismer. Y es que, según esta organización, “cuando se presenta a la revisión periódica una cabeza tractora con tomas de aire y sin estar acoplada a un semirremolque, el equipo previsto para realizar la prueba de frenada (rodillos), no es capaz de realizar una lectura adecuada de los parámetros del vehículo al ser éste expulsado de los rodillos”, recogen nuestros compañeros de Todotransporte.

La respuesta por parte de la estación ITV es, que, aunque reconocen que puede no ser un defecto del vehículo, es necesario que el mismo se presente acoplado a un semirremolque con un cierto nivel de carga, relatan desde el colectivo que preside Julio Villaescusa. “De hecho, sin intervenir en los frenos del vehículo rechazado, el mismo se presenta acoplado y el resultado suele ser favorable”, señalan.

En el escrito remitido por el Comité Nacional al subsecretario de Industria se le recuerda que “buena parte de los transportistas de nuestro país no presta sus servicios con un conjunto de vehículos completo, sino que la relación comercial que mantienen con su cargador es en la modalidad de ‘enganche’, aportando el transportista únicamente su cabeza tractora, por lo tanto, no disponen de semirremolques propios ni tampoco de carga disponible para poder presentar sus vehículos a la inspección técnica periódica. Dichos transportistas, que han optado por la instalación de tomas de aire adicionales en sus vehículos, dependiendo de las instalaciones de las estaciones ITV ven rechazados sus vehículos y han de acudir con un semirremolque en régimen de préstamo o alquiler, con el consiguiente riesgo y gasto, sin que, a nuestro juicio, sea su responsabilidad que no se cuente con los equipos idóneos para poder determinar la eficacia de la frenada con el vehículo desacoplado”.

El máximo órgano de representación de los transportistas califican la situación de “intolerable”, y exigen que sea “subsanada”, dado que, o bien se sustituyen los rodillos de las estaciones para que puedan efectuar una lectura correcta de la frenada de las cabezas tractoras desacopladas o bien se pone a disposición de los transportistas un semirremolque al que puedan acoplarse, “por considerar completamente inadecuado que sean los transportistas los que deban pedir en préstamo o alquiler un semirremolque y mercancía, para dar cumplimiento a una obligación de la cual la empresa concesionaria debe de hacer previsión”.

Fue en 2012 cuando el Ministerio de Industria implantó un nuevo sistema de medición de la eficacia del freno de servicio de los vehículos de transporte de más de 3,5 t durante la revisión periódica de la ITV. El nuevo sistema, que fue recogido en la Orden ITC/3124/2010, tenía como objetivo simular al máximo posible las condiciones de funcionamiento real del sistema de frenado e incrementar así la seguridad vial.

A tal fin, se establecieron dos métodos distintos de medición en función de las características del vehículo de transporte, en concreto el método de ensayo directo, que se calcula por medición directa de la fuerza de frenado mediante el frenómetro de rodillos, o bien el método de ensayo con extrapolación, que se obtiene colocando sensores de presión en los circuitos de frenos (tomas de aire) que permitan garantizar una presión mínima en los mismos.

Desde Fenadismer recuerdan cómo entonces ya manifestaron al Ministerio de Industria su preocupación por el hecho de que las Comunidades Autónomas no estaban preparadas técnicamente para que sus ITVs puedan llevar a cabo la nueva prueba de frenado en condiciones adecuadas, “lo que ha supuesto durante los años en que lleva aplicándose en la práctica numerosos perjuicios y molestias para los transportistas durante la realización de la inspección de la ITV, en especial en el caso de las pruebas a las cabezas tractoras”.