Las averías en los coches eléctricos tampoco parece que se puedan señalar como una desventaja para este tipo de vehículos que se van imponiendo frente a los de combustión. Según recoge Mapfre en su blog, los vehículos enchufables y también los híbridos precisan de mantenimiento, reparaciones y recambio de piezas, pero, según los expertos, en la comparativa con los coches de gasolina o gasoil salen ganando por razones de diseño y construcción.

El motor de un coche eléctrico es mucho más básico que el de uno de combustión interna, con un 60% menos de piezas. “No es justo ni real afirmar que un coche eléctrico es infalible, ningún vehículo lo es y para eso existen las coberturas de los seguros que los protegen”, explica Mapfre, reconociendo que, en número de piezas y sistemas el coche eléctrico es mucho más parco. Algunos estudios confirman que los eléctricos permiten ahorrar entre el 40% y el 50% en la factura de taller (mantenimiento y averías) frente a un coche de combustión interna.

La batería, sin embargo, es el elemento principal en los coches propulsados por electricidad. La durabilidad de las baterías de litio que montan los eléctricos es uno de los puntos que más se investiga en el sector para mejorar la autonomía de estos vehículos. Actualmente, hay fabricantes que garantizan hasta ocho años de autonomía y se estima que la vida útil de una batería de coche eléctrico está entre los 10 y los 15 años. Pero hay detalles externos que dependen del mantenimiento y el cuidado que se les proporcione.

  • Ciclos de carga: deben ser lo menos numerosos y frecuentes que sea posible, cuando la batería presente niveles bajos y no antes.
  • Sistema de carga: las cargas rápidas o con cargadores de alta potencia no son los más aconsejables, si se quiere prolongar la vida útil de la pila de coche.
  • Velocidad a la que se circule de manera habitual.

Pero, ¿qué mantenimiento sí tiene un coche eléctrico? Hay que tener en cuenta las piezas que tienen la misma propensión al desgaste o la avería que en cualquier otro vehículo.

  • Ruedas: hay que cambiarlos y vigilar su desgaste y rodadura para mantener la seguridad. Conducir con neumáticos en mal estado es igual de poco recomendable aunque el coche sea eléctrico.
  • El sistema de amortiguación de un coche con batería eléctrica no es muy diferente al de uno de combustión interna. Hbará que contar con las mismas precauciones, sustituciones y posibles averías.
  • Sistema de frenado: las pastillas de freno sufren menos en un vehículo eléctrico por el sistema de frenada regenerativa, pero aunque menor existe desgaste y hay que vigilar su estado, así como el nivel el líquido. No son eternos.
  • Líquido refrigerante de las baterías: no es el mismo que el que se usa en un coche tradicional, pero existe un líquido específico para los coches eléctricos. Debe cambiarse según las especificaciones del fabricante, y lo más habitual es que se recomiende entre los 80.000 y 120.000 kilómetros la primera vez.