La evolución de los niveles medios de impago soportados por las empresas españolas se muestra estable a lo largo de 2015, señala el Índice Crédito y Caución de Incumplimiento. De hecho, en los tres primeros trimestres del año estos niveles se redujeron un 32% en relación al año anterior.

 

Aunque el impacto de la morosidad en la actividad económica están lejos de la estabilidad que registraban antes de la crisis, recordemos que el indicador encadena once trimestres consecutivos de mejoría, fruto principalmente de la selección de clientes realizada por el tejido empresarial.

En este sentido, la evolución del indicador, elaborado por la aseguradora de crédito líder del mercado español, refleja las tensiones que ha provocado la crisis en la economía.

Tras mostrar los primeros síntomas de empeoramiento en 2007 y reflejar la magnitud de la ola de impagos de 2008, este índice ha mostrado un comportamiento de dientes de sierra: mejoría encadenada en 2009 y 2010, empeoramiento en 2011 y 2012 y nueva mejoría en 2013 y 2014. La evolución de los niveles de morosidad podría dar un giro en la segunda mitad de 2015.

En los mercados exteriores, las empresas españolas están afrontando un crecimiento de sus niveles de impago. La devaluación del euro y la caída del precio del petróleo han generado un entorno de oportunidades en 2015 para el sector exterior que muchas empresas están utilizando, incrementando los riesgos de impago al tratar de expandir su actividad comercial.

Sin embargo, frente a los primeros pronósticos para 2015 de hace seis meses, el crecimiento económico mundial está mostrando una debilidad mayor de la esperada. A pesar de los bajos precios del petróleo, las condiciones económicas mundiales se han debilitado.

Podríamos estar ante una nueva normalidad de crecimiento, tanto en mercados avanzados como emergentes. No en vano, los niveles de endeudamiento se han desplazado hasta niveles difícilmente sostenibles en la eurozona, Estados Unidos y China.

El desempeño económico mundial evidencia un crecimiento inferior al esperado y las insolvencias permanecen altas, por encima de los niveles previos a la crisis, en prácticamente todos los mercados. En todo caso, la evolución del Índice Crédito y Caución de Incumplimiento mantendrá una pendiente suave, reflejo de las mayores medidas de control y gestión del riesgo de impago.