El número de accidentes mortales en las carreteras de las Unión Europea ha ido descendiendo paulatinamente a lo largo de los últimos 14 años. Sin embargo, esta tendencia positiva se ha ido perdiendo en los años más recientes.

El objetivo de la UE es reducir al 50% los accidentes fatales en 2020 respecto a la cifra de 2010, aunque las estadísticas reflejan que, a pesar de las políticas de seguridad vial, los accidentes mortales en 2015 aumentaron respecto al año anterior, una coyuntura que no se daba desde 2001.

Se trata de una noticia alarmante, considera Dekra, empresa dedicada al campo de la seguridad desde hace 90 años. Por ello es vital que todos los implicados actúen en contra de esta nueva tendencia y trabajen con toda su fuerza para volver a recobrar la línea positiva.

Clemens Klinke, miembro del Consejo de Administración de la empresa y responsable de la unidad de negocio de automoción, asegura que los esfuerzos relativos a la seguridad deben “intensificarse aún más”, tanto en lo respectivo a las investigaciones y avances en los dispositivos tecnológicos, como en la atención y responsabilidad del conductor.

Mientras que muchas medidas han conseguido una conducción más segura en años precedentes, esta tendencia a aumentar la seguridad y la autonomía de los vehículos ha ocasionado en contrapartida mayor distracción en el tráfico.

Tanto conductores como peatones se distraen, por ejemplo, por el uso de sus teléfonos móviles. Este peligro no debe ser subestimado y la prueba de ello son las cifras que ilustran la realidad del pasado año en las carreteras de la UE.

“Bajo nuestro punto de vista, - remarca Klinke - la labor para mejorar la seguridad vial, debe dirigirse, con mayor intensidad, hacia el problema de la distracción. Concienciar a las personas sobre estos riesgos debe ser prioritario”.