La Asociación de Talleres de Madrid (Asetra) considera que “ha llegado la hora de que los talleres participen de la recuperación que vive la economía, después de los duros esfuerzos que como colectivo han realizado en los severos años de crisis”. De esta forma, Asetra aboga por recuperar parte de la rentabilidad pérdida en esos años y comienza llamando la atención de talleres y aseguradoras sobre la retribución de los materiales de pintura.

Los datos de los que dispone Asetra muestran que, durante el periodo 2011-2015, las entidades aseguradoras han incrementado los precios de los materiales de pintura con el IPC en el mejor de los casos, lo que representa un alza del 3,5% en los cinco ejercicios considerados.

Sin embargo, la asociación destaca que “focos de referencia del sector asegurador como Cesvimap o Centro Zaragoza, sostienen que los precios de los materiales de pintura han sufrido incrementos del 14,72% ó del 17,44%, según la fuente. Por tanto, el incremento medio que reflejan los datos de ambas sociedades se sitúa en el 16,08%”.

En consecuencia, los datos de Asetra reflejan que los talleres han asumido, con cargo a su cuenta de resultados, un 12,58% en el periodo estudiado, el diferencial entre el precio medio del material de pintura y el IPC abonado por las aseguradoras.

“Esta es una muestra más de los esfuerzos que han realizado los empresarios de la reparación, que se han traducido en una reducción y contención de precios a costa de sus resultados y que han contribuido a que las compañías mejoren las condiciones de comercialización de sus productos y, por tanto, puedan mantener su rentabilidad”. Esfuerzos que, según la organización madrileña, también han permitido que los usuarios afronten las reparaciones que, de otra forma, no hubiesen podido hacerlo.

A la luz de los datos, Asetra se ha dirigido a todos sus asociados y a las principales compañías que operan en la Comunidad de Madrid para que consideren la actualización de los precios de esta partida. Con esta iniciativa, la asociación pretende “encauzar el buen fin de la negociación entre talleres y aseguradoras, soportándola en datos reales”, además de mostrar “su confianza en el diálogo con entidades e instituciones como una de las herramientas para encauzar las mejoras del sector, lejos de pronunciamientos aparentemente duros, pero inútiles, irresponsables o dañinos para la imagen del sector, pero, sobre todo, frustrantes porque generan falsas expectativas”.